porno lite

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A veces siento..no se, un cierto pudor, una especie de incomodidad, mientras espero en la fila del supermercado. Son las revistas. Las faranduleras. Casi siempre, ostentan en (a veces doble) portada un carnaval de semi-desnudez, por lo general pero no siempre femenina. Y esa desnudez no se limita a una cuestión literal de piel – tal vez lo que me molesta es la intimidad forzada con estas personas, que no conozco, pero que me cuentan en grandes letras amarillas las diez cosas que los dejan locos en la cama, o que se acaban de agrandar los senos a DDD, o que su novia les ha perdonado infidelidades múltiples, o que les gusta (o no) ser el que toma la iniciativa, o que prefieren la ropa interior de encaje porque los hace sentir más sensuales, o que ellos o sus parejas son “insaciables”…en fin. Too much information.

Y a veces, mientras examino la lista de nutrientes de la lata de salsa de tomate para intentar evitar enterarme de la opinión que algún artista expresa acerca del color idóneo para un gistro o de los planes eventuales de alguna chica en enanísimo bikini de ser madre, pienso en otras madres, en las abuelitas. Esas que atormentaban o atormentan a mi generación con complicados códigos morales que rigen cosas como los límites de la interacción cotidiana con el sexo opuesto,o el largo apropiado de las faldas… y de los noviazgos.

Pero hoy recuerdo (un momento de esos de ¡ajá!) que todas o casi todas las abuelitas que conozco o conocí ¡leen estas cosas! Y cosas peores. Porque aunque en la fila del super lo que veo con mayor frecuencia son las Veas y Teveguías que constituyen lo que podríamos llamar aquí un “porno lite” de tipo cuasi-noticioso, tengo un recuerdo claro de otro tipo; “novelas” con títulos como Jazmín, Romance, y esos largos segmentos de la autoría de Corín Tellado camuflajeados dentro de un Vanidades. Recuerdo abuelitas en mi vida que me hubieran sacrificado -al estilo de Abraham y Jacob y sin Dios pedírselo- si me hubieran agarrado con una Cosmopolitan en las manos: las mismas abuelitas que leían a Corín y que no se perdían el Show de Iris Chacón.

Se me ocurre, sin embargo, que estoy siendo dura con las abuelitas moralistas lectoras de Vea o de Jazmín. Porque lo cierto es que somos, en general, un pueblo tan conflictuado en nuestra actitud hacia lo sexual como lo son (eran) ellas: Nos escandalizan los embarazos adolescentes pero ponemos a nuestras hijas a perrear en el show televisivo de moda; les recomendamos encarecidamente a los muchachos y muchachas que se abstengan del sexo pero en el talent show (el mismo donde les prohibimos la música “satánica”) los premiamos por bailar reguetón en hoja de parra; queremos que la niñez les dure pero incluímos un segmento de “swimsuit competition” en Miss Puerto Rico Pre-Pre-K…

Al final, ¿será que nos caracteriza la capacidad para contradecirnos? Nos definimos como un estado libre pero asociado, les quitamos y les ponemos escoltas a los ex gobernadores, elegimos líderes republicanos en tiempos de presidente demócrata, salimos a la calle para exigir el IVU pero no queremos impuestos a los minutos de nuestros celulares, pedimos que los políticos atiendan temas trascendentales pero los ponemos a debatir con Daddy Yankee…

Mi pudor puede deberse no tanto a los senos, nalgas y músculos que nos atacan la pupila desde las portadas en el supermercado, sino al exceso de información trivial sobre lo que piensan, dicen y hacen los políticos y los artistas. Too much information..about nothing. Y esa (des)información ocupa mentes y desperdicia horas. Tal vez lo obsceno no es el porno lite sino el mal uso del ancho de banda colectivo.

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8 comentarios en “porno lite

  1. Yo lo veo un tanto diferente. Las revistas faranduleras nos atacan por dos lados, el del porno lite (como bien le dices) que apela al lado erótico (la palabra en inglés sería titillating), pero me parece más interesante, y poderoso, el que apelen a la obsesión con la fama y los famosos. Muchos de los artículos no tienen un ángulo erótico, es más, serían totalmente mundanos sino tuvieran que ver con la “intimidad” de alguien famoso: que si a Chayanne le gusta comer espinaca, o que Tego quiere pasar más tiempo con su hija, etc., etc., etc., ad nauseam. Encuentro interesante también que, aparentemente, hay revistas de estas que, son mercadeados a públicos de diferente clase socio-económica. Por ejemplo, la revista Ahora sustituye los artículos sobre los gustos de Maripili por los de la Infanta de Borbón (o como se llame). En todo caso, siempre considero que estas revistas son un servicio público de los supermercados para que los cliente no nos volvamos locos cuando, estando a punto de llegar a que nos atienda el cajero, al cliente que nos precede se le ocurre pagar su compra de $43.99 con 41 billetes de uno y 299 chavitos, o con un cheque personal del Unknown Red Neck First Bank…Revistas de farándula, imagínate sino las tuvieramos. :-)Walter

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  2. Lo de clase social es extremadamente cierto! Creo que a mi abuela le gustaba leer, además de Vea, una que se llama Hola – porno lite también, pero en lugar de conocer los gustos alimentarios de Chayanne, en esa aparecen cosas tipo color y tela elegida para el mantel de la mesa de la marquesa de “x”, con motivo de la celebración del cumpleaños de su ahijada en la mansión de “y”, durante el cual recibieron el duque bla y a la condesa blu…O diario fotográfico del viaje de celebridad uno y celebridad dos, quienes avivaron la chispa de su matrimonio visitando tiendas y comiendo mantecado..por cinco páginas seguidas. Mismo concepto. Tal vez más aburrido, igual de trivial, más caro y en mejor papel que la Vea.

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  3. Yep! La revista Hola es el ejemplo clásico. Lo interesante es que los ÚNICOS lugares en que la he visto que no sea el supermercado, es en consultorios médicos en donde invariablemente está acompañada por las revistas de yatismo.Walterpd”Yatismo” tal vez sea un disparate, pero viene de Yate (botes/barcos de tamaño considerablemente mayor a una yola). Yo no sabría sobre eso porque no tengo ni una yolita, es más, ni me gusta ir a la playa y no entiendo cómo hay gente que sí le guste.

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  4. Es la teoría informática Seinfeld. “A show about nothing”.Por otro lado Nestor García Canclini plantea que el capital mediático se reproduce asímismo, es decir, produce mercancías basadas en sí mismo. Es por eso que existe toda una industria de explorar-explotar la farandula y los medios como si fueran, en su dimensión personal-mediática, una mercancía. Eso explica a Cristina, las revistas, Inside Hollywood, etc. Además de que dan paso a las otras mercancías que producen: telenovelas, programas, etc.

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  5. “yatismo” me suena bien…y si no está “aceptada”, en todo caso celebremos la flexibilidad de los lenguajes, que nos permite crear palabras que deberían estarlo.creo que el lado de porno-lite es necesario para vender la revista, sea Hola o sea Vea-en portada está Maripili (o la revelación de que a la infanta Evalgelina le ha dado por romancear a su guardaespaldas o quitarse el top en una playa europea), que es lo que vende la revista, y a eso se le suma el “human interest”: Chayanne es vegetariano, Tego extraña a su hija, al otro le gustan todas las mujeres pero eso le causa “guilt pangs”, prurito, culpita, que discute con el “reportero”, el Duque de Anjou “nos” abre las puertas de su “hogar” y habla sobre sus caballos y autos de colección…. Esa información “about nothing” de la que habla Manolo.La cosa es que parece que satisfacemos nuestra curiosidad humana con esa des-información, que la industria explota como mercancía a expensas de otros saberes más útiles para el ejecercicio sano de la democracia. Y eso es más obsceno que el porno-lite.

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  6. la misma tontera, tal vez con menos carne expuesta en portada, porque para el doble estándar somos meticulosos. La joda es en TV donde la tontera acompañada de colágeno, silicona, liposucción y lobotomías por doquier no sólo abundan, sino abusan. Lo peor es cierta audiencia que se ufana de su “ignorancia ilustrada”, como si ser light, es decir liviano de ideas y sentido crítico, no liviano de sangre que no tiene nada de malo, fuera una escarapela para lucir en la solapa

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