adóptala

save_wordsjpgPalabras perdidas. O a punto de perderse. ¿Las rescatarías?

Un sitio web que encontramos recientemente se dedica a poner en “adopción” palabras que corren el peligro de perderse del idioma para siempre. Algo así como un refugio de animalitos – vas a verlos, sabes que probablemente los maten si no son adoptados pronto, quieres llevártelos todos a casa…

“Llevárselas a casa”, sin embargo, implica en este sitio un compromiso (serio, ojo que es con certificado y todo) de usar la palabra elegida. Es con el uso que la mantenemos ahí, viva, parte de un lenguaje igualmente vivo, a salvo de la necrosis, de la desaparición…

Mientras escribo estoy mirando, buscando la palabra que adoptaré. Muchas claman por mi atención, diciéndome cosas como “pick me! yes, yes, me!”

Me gusta avunculize – comportarse como un tío. Pero sería trampa adoptar esa – en español se utiliza todavía. Magistricide…uy. Asesinar un maestro. Ejem. Too close? Novaturient – Deseoso de cambios o alteraciones. Gardeviance – un baúl de viaje. Algunas están en desuso porque los objetos que representan también lo están. Otras..no sé. Me pregunto si a medida que la vida se nos vuelve más compleja, queremos menos palabras para describirla. Un buen amigo habla del deseo que le pediría a uno de esos genios famosos (o infames) que se le aparecen a la gente que frota lámparas viejas: el don de la palabra precisa. Me gusta esa imagen. Para acercarnos (y es claro que nos acercaríamos sólo asintóticamente, porque conocer tantas palabras como posibilidades para usarlas está difícil…) hay que saber tantas como podamos.

Entonces, ¿cómo es que desaparecen cosas como ptochology, el estudio de desempleados y deambulantes? ¿Será acaso reflejo de la falta de importancia que esos temas tienen, o de que las fronteras que delimitan las disciplinas lo hacen no por las necesidades del problema que estudian, sino por el capricho situacional de su historia académica?

O algo tan encantador como woundikins – se refiere a las palabras que son un poquito soeces. No mucho. Hay un dejo de algo así como cariño en su sonido.

Creo que voy a adoptar esa. Woundikins. Para usarla.

Toda la vida estuve, por cierto, usando la palabra sobaco, hasta que alguien me dijo que era una mala palabra. En casa era tan o más normal que la palabra rodilla. Especialmente si apestaban. Axila sí que suena raro. Pero en fin. Ya me acostumbré a axila.

Nunca he entendido eso de que algunas palabras puedan ser “malas”. Las palabras son palabras. No tienen significados, malos o buenos o de ningún tipo, naturales a ellas – sus significados son arbitrarios, asignados por los humanos, que con nuestros lenguajes hacemos, reproducimos, transmitimos, construimos cultura. La palabra es una metáfora perfecta para las cosas que definen nuestra condición – la producción de significado, la arbitrariedad del símbolo, la productividad de la actividad humana…El Génesis dice que la deidad se hizo “verbo”. Somos lenguaje.

Presiono el botón de woundikins. Aparece la ventanita que la define: mild profanity. ¿El ejemplo? “Poopydrawers”. ¿Cuál será la palabra para “mild happiness”? Porque siento eso al ver mi certificado. Tengo una palabra nueva.

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