“…quieren pan? que coman bizcocho.”

p80712212A veces una sabe que el tema es digno de un “blog entry”, pero no se animaEste es el caso hoy.  Se trata de la columna del gobernador en el Nuevo Día.  Ya salió, fue hace días, y todavía no encuentro como discutirla.  Es que es…surrealVayamos por partes, a ver si sacamos algo en claro.

El editorial del gobernador Fortuño en el Nuevo Día (puede ver el original aquí) se titula Salvemos Nuestras Familias.  Ya, de entrada, la cosa pinta religiosa, con el tema de la salvación, pero por si acaso a alguien se le escapó la sutil referencia redentora, hay un epígrafe que la hace más clara y que de paso, nos proporciona un preview del argumento que estamos a punto de leer:

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?
Mateo 16, 26

En este punto debí haber dejado la lectura.  Debí haber pensado “… esto es sencillamente un ejemplo más de la total inatención hacia el principio fundamental de la separación de iglesia y estado, pasemos la página, vamos, leamos noticias…”  No tengo un problema con la existencia de religiones – y algunas hasta me resultan simpáticas.  [podemos hablar de cuáles y por qué en otro post, otro día…]  No, mi issue inicial es con la insistencia de meter el cristianismo en el ámbito de lo secular.  Del minuto de (supuestamente) reflexión, pasando por cosas como la alocada idea de que el creacionismo es tan científico como la teoría evolutiva y por el hábito de hacer invocaciones en cuanto evento gubernamental existe,  y culminando el asunto con esta columna del jueves, tenemos un problema con eso de la separación de iglesia y estado.   Esta separación es importante tanto para las mayorías religiosas como para las sectas y religiones minoritarias y para libre pensadores, ateos, y agnósticos.  ¿Por qué? Porque protege a todos los cuidadanos de la potencial violencia religiosa o entre grupos definidos por criterios religiosos; protege a las minorías religiosas del abuso de un estado que represente a las mayorías religiosas; protege, por igual, los derechos de religiosos y de no religiosos; y protege al estado, a la ciudadanía, de la inclinación a la conversión ajena que ostentan la mayoría de las religiones.  La separación de lo secular y lo religioso es una buena idea, y es una parte esencial de una democracia saludable.

Así comienza mi malestar con la columna de Fortuño.  Porque aunque es imposible no conocer sus requeteanunciadas posturas religiosas, y aunque sabemos que ha contratado al editor de un periódico cristiano como coordinador de prensa, no deja de ser perturbador leer su nombre, el de un jefe de estado secular de un país democrático, como autor de este texto.  Todo lo que escribe un jefe de estado es necesariamente político, por definición.  Y esta columna, que busca provocar una reflexión en la ciudadanía en el contexto de la crisis económica, lo es más aún.

De modo que así empieza mi malestar, pero ahí no termina.  A continuación un resumen por párrafo de la columna, para tratar de entender el argumento que la sostiene.

  1. Estamos en crisis, pero tenemos esperanza, y esta esperanza constituye una bendición de Dios,
  2. pero a pesar de esa bendición, nos preocupa lo material,
  3. y lo menos material, como la educación de los nenes.
  4. El ciudadano “promedio” (“tú” en los discursos de este gobernador, y del anterior) tiene esas preocupaciones.  Fortuño (“nosotros”, siempre los políticos hablan de sí mismos en plural) también se preocupa.
  5. Fortuño ha hecho cosas.  Ha “salvado la casa”.  Y nos llama a ser mejores personas, más desprendidas, de mejores valores,
  6. pensando, por ejemplo, como cristianos, en Dios y confiando en El.  Los problemas del presente no son excusa para dejar de hacer esto.
  7. Ejem..si usted no es cristiano, de todos modos tiene que trascender la “preocupación excesiva” por lo material y enfocarse en cosas “espirituales”. [me pregunto si escribir blogs seculares cuenta.]
  8. Para subrayar la cosa de lo material, nos dice “de qué vale el carro nuevo” si no visitamos a la familia? “de qué vale lo material si no cuidamos nuestra salud?” Y vuelve con la biblia.
  9. Ya en ese punto estoy tan enojada, que resumiré en uno los siguientes siete.  Lucé y él son cristianos (sorpresa!), se unen al pueblo cristiano y ejem..a los no cristianos también, en estos días para reflexionar sobre las prioridades que tenemos y sobre la importancia de lo espiritual, y Puerto Rico es hermoso. Fin.

Me molesta el mensaje oculto en el primer párrafo: ¿estamos en crisis pero la esperanza es una bendición? ¿o sea que el que no tiene esperanza no está bendecido, es un ciudadano de segunda?  Me molesta la crítica velada al que está preocupado por “lo material”.  Tal vez el gobernador no ha tenido que preocuparse por esas cosas, nunca, y se ha dedicado al cultivo exclusivo de las cualidades del alma.  Me molesta el ejemplo elegido para esto de la preocupación por “lo material”: ¿”coger un segundo empleo” para “pagar un carro nuevo”? Los empleados públicos que viven en el miedo de perder su empleo no están pensando en comprarse un carro – están pensando en pagar la hipoteca, o la comida.  Es como aquella ocasión infame en que a Sila Calderón se le zafó no saber lo que era un combo de fast food.  Pero peor.

Me molesta que diga que ha “salvado la casa”.  What the hell does that even mean? ¿La casa de quién?   ¿Y cómo es eso entonces  de  que la salvó”gracias a Dios”?  ¿O sea que el que no salva la casa es porque Dios no lo quiere ayudar? ¿Que la gente que literalmente pierda la suya, no reza suficiente? Supongo que también ganó las elecciones gracias a Dios (y yo aquí pensando que fue gracias al pueblo)…y que los otros partidos no fueron bien vistos por el ojo divino porque eran..agnósticos los populares, ateos los del coquí y satánicos los del PIP?

El octavo párrafo es el peor. ¿De qué vale lo material, dice,  si no cuidamos nuestra salud?  El gobernador olvida que el bienestar material es probablemente el mejor y más sólido indicador, en este y otros países, de la calidad del cuidado médico y preventivo.  Que los mejores alimentos, los ejercicios, las visitas al dentista, y la atención temprana a señales de alerta como la alta presión son, en gran medida, una función de la clase social.  Como lo son los transplantes de órganos, los marcapasos, y la psicoterapia.

Creo que lo que más me molesta, profundamente, no es tanto la referencia constante a la religión (que como dije al principio, es bastante grave) sino la absoluta desconexión con la realidad cotidiana del puertorriqueño promedio.  Esa desconexión resulta tan evidente en su selección de ejemplos como en su llamado al desprendimiento, llamado por lo demás cómodo desde su peculiar posición de clase.  Como María Antonieta, cuya célebre reacción al hambre del pueblo francés titula esta entrada, nuestro jefe de estado nos pide que manejemos la crisis económica… reflexionando sobre la muerte de Cristo.  Y bueh.  Que me lo diga el cura, me parece bien. Ese es, después de todo,  el trabajo del cura.  ¿Pero que me lo diga el gobernador? Eso es peor que enviarme a comer bizcocho.  Y que me lo digan a mí no es tan grave – ¿pero que se lo digan al (la) empleado público que teme ser botado y que está casado con un(a) empleado público en la misma situación?  ¿Que no se preocupe por lo material y que reflexione?

Por lo general me acerco a las noticias políticas con cierta resignación o con la expectativa del espectador a punto de ser entretenido, y prefiero leer otros blogs (pulse aquí y aquí para un ejemplo) que comenten la política local que escribir yo sobre ella.  Pero esta vez…wow. Shock.

Pero así es la cosa, Mafalda.

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6 comentarios en ““…quieren pan? que coman bizcocho.”

  1. Tremendo comentario. En realidad tengo que admirar que hayas leído luego de la cita de epígrafe. Yo no pude. Uno de los problemas más grandes que tiene Puerto Rico es el fanatismo ideológico de toda clase: religioso, económico, partidista, de status. La mezcla de la religión con todo asunto público es el peor de todos. Cuando sonaba el Ministro Escribano para Juez del TSPR escribí un par de cosas: elplandehiram.org/blog. Lamentablemente es un tema demasiado controversial y casi no se puede hablar del fanatismo religioso sin que se piense que estás insultando a alguien… sin hablar de que un ateo se puede sentir incómodo con el hecho de que POR LEY en PR el 1ro de septiembre es el Día de la Biblia! (Ley 102 de 1994).

    Nada, que mientras el mundo se mueve al siglo 21 nosotros nos movemos al siglo 17. Eso es progreso.

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  2. Esta parte no tiene desperdicios: “Y que me lo digan a mí no es tan grave – ¿pero que se lo digan al (la) empleado público que teme ser botado y que está casado con un(a) empleado público en la misma situación? ¿Que no se preocupe por lo material y que reflexione?…”

    Me recuerda los balbuceos de aquellos “los inefables defensores del pueblo”, que no son del pueblo pero si sus defensores. Y bueh… si sigues por ese camino terminas donde el gobernador, mandando a rezar al que tiene hambre -o miedo de tenerla, en todo caso-, como una “inefable defensora…”.

    Saludos desde la siniestra.

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  3. Hola, Hiram. He visitado derecho al derecho y me gusta mucho-ahora visitaré también el plan. 🙂 Es un tema controversial – con frecuencia, basta hablar de la necesidad de la separación de iglesia y estado para que alguien te cuestione con un “pero que tienes tú en contra de la religión?” Y no se trata de eso. De hecho,la separación de iglesia y estado protege también al creyente. Muchas gracias por pasar, comentar y compartir!

    kuervo, hola: Creo que no entendiste lo que quise decir – que bueno que me das la oportunidad de aclararlo. En la línea a la que haces referencia, no intento distanciarme del pueblo, sino reconocer que dado que mi empleo, en este momento particular, no está amenazado, reconozco y señalo la experiencia de la persona cuyo empleo sí está directamente amenazado por el reciente anuncio de los 30,000 despidos.

    Máquina, saludos. Acabo de visitar el link-en efecto, la misma actitud. Sólo le falta citar la biblia. Un abrazo!

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  4. “kuervo, hola: Creo que no entendiste lo que quise decir – que bueno que me das la oportunidad de aclararlo. En la línea a la que haces referencia, no intento distanciarme del pueblo, sino reconocer que dado que mi empleo, en este momento particular, no está amenazado, reconozco y señalo la experiencia de la persona cuyo empleo sí está directamente amenazado por el reciente anuncio de los 30,000 despidos”.

    Sí, eso fue lo que entendí.

    Un saludo cordial

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