gladiadores

arenaRecientemente, Susan Boyle, segundo lugar en el espectáculo televisado Britain’s got Talent, fue hospitalizada. Para la tranquilidad de su público, la causa no era ninguna de las sospechosas habituales: sobredosis, suicidio o ambas. Nah. Boyle estaba simplemente agotada.

Una investigación del periódico de entretenimiento The Wrap, sin embargo, anota que once participantes de lo que llamamos “reality TV” se han suicidado, y dos más han intentado quitarse la vida, en eventos que aparentan estar directamente relacionados con los “shows” en los que participan.  Paula Goodspeed, por ejemplo, murió de una sobredosis frente a la casa misma de Paula Abdul tras ser eliminada de American Idol. La segunda parte de la serie admite que los suicidas tenían en toda probabilidad problemas previos pero subraya el rol de la fama instantánea-y sus consecuencias – en el cuadro clínico que culmina con el suicidio.

“Reality shows open wounds which no one can suture, so after your appearance, you’re left to bleed to death… In effect, everyone who appears is thrown out of the lifeboat when their segment ends. “For everyone who appears — winners and losers alike — the lights go down, clinical issues remain.

Yo no tengo cable, pero igual, una se entera.  El Reality TV permea nuestra cotidianeidad.  Y hay algo profundamente perturbador en todo este asunto de la fama instantánea de los reality shows.  La batalla diaria de los gorditos que pierden mucho peso (o no) frente a las cámaras y por ende, frente a millones de personas.  La desesperación de los padres que solicitan la ayuda de la super nana.  La mujer que opta por parir ocho hijos de una vez.  Los adultos que entran en salvaje competencia unos con otros en escenarios que van desde la jungla hasta la cocina.  Los policías que arrestan gente frente a las cámaras.

La división de los humanos entre actores y espectadores, por supuesto, no es nueva.  El espectáculo lleva mucho tiempo con nosotros.  Pero hay algo en estos shows reality que se me parece más al circo o a la arena romana que al arte teatral.  Los gladiadores romanos, por ejemplo, eran en su mayoría esclavos, víctimas del maltrato, cuya existencia precaria dependía en gran medida de su antagonismo-mataban al otro esclavo para poder sobrevivir.  Y el público aplaudir.  Cualquier parecido con Survivor no me parece coincidencia.

¿Y Boyle? Creo que si hubiera sido más o menos bonita no hubiese generado ni la mitad del entusiasmo – su éxito entre la audiencia primero y los jueces después resulta, precisamente, de su condición de underdog.  Los entrevistados tras su excelente ejecución en ambas ocasiones hablaron de lo “improbable” que resultaba su hermosa voz.  De que desafiaba las expectativas de la audiencia.  La sorpresa de los jueces, y por ende el éxito de Boyle, en su principio, son la misma y el mismo de la mujer barbada del circo – la conjunción inesperada de dos elementos.

El fenómeno del reality show, en suma, contiene una crueldad básica.  Una crueldad que el reconocer a los participantes, suicidas o no, como “voluntarios” no alivia por completo.  Los “voluntarios” están buscando la fama absoluta que la cultura pos moderna nos presenta como deseable, y esa fama redunda en una sobre-exposición que agranda y agrava cada falta, cada arruga, cada mueca, que convierte todo defecto en una tara pública y toda decisión, por pequeña que sea (¿me saco las cejas? ¿me disculpo con el compañero de cuarto?) en el inicio de una cadena de consecuencias que puede desencadenar en la fama, en el ostracismo de la expulsión del show, o en la muerte misma.

Seguiremos hablando de esto. Por lo pronto, celebremos a Boyle y a su hermosa voz.  Celebremos también nuestra privacidad, nuestro anonimato, la relativa inconsecuencia de nuestras acciones cotidianas, y nuestros secretos.  Sospecho que hoy, tal y como en los días del Imperio Romano, se está mejor en las gradas que en la arena. La pregunta es por qué estamos tan empeñados en saltar a probar suerte,  a cucar al león.


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Un comentario en “gladiadores

  1. Yo escojo pensar… que algunas y algunos de ellos… en la deseperación que produce la prostitución de las artes ante el “mass media”… are trying to “make it as an artist”… porque tristemente en ese tipo de programa es que está el presupuesto para “arte y cultura” …

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