del narcotráfico y la marginalidad

walmart-evilUna noticia reciente en el periódico Primera Hora (pulse aquí para leerla, y gracias a al colega y amigo David por compartirla) reseña la situación actual del narcotraficante José García Cosme, a.k.a. “Papo Cachete”, preso desde finales de los noventa en una carcel federal tras declararse culpable de varios cargos de narcotráfico.  García expresa su opinión acerca de las fuerzas que lo condujeron, a él y a tantos otros, a envolverse en el trasiego de drogas, diciendo que lo motivaba “la ambición por el dinero, la ambición de tener lo que tenían otras personas”, lo que lo llevó a controlar un negocio multimillonario desde su residencial, Turabo Heights.  El recluso entiende que si el gobierno quiere prevenir que la juventud se meta en el negocio, y en la violencia que el mismo genera, tiene que “reevaluar sus estrategias”, en especial las de la llamada “mano dura” de intervención policiaca en los caseríos, y proveer más oportunidades educativas.

Resulta fácil reaccionar con desprecio, desde la altura moral (y moralista) que nos permite nuestro relativamente limpio estatus.  Resulta fácil decir “que tipo!”, juzgar su “ambición”, y asumir el asunto completo como un problema no tanto del país, como de los residenciales y otros espacios marginados que sirven como base de operaciones para este tipo de actividad delictiva.  Resulta facilísimo suponer que, con cupones y otras ayudas gubernamentales, el tema de la comida y necesidades básicas está cubierto para los pobres del país, de modo que la “ambición” que describe “Papo Cachete” se nos antoje casi un capricho, una forma de querer, de desear,  lo inmerecido. Resulta incluso fácil burlarnos de la sugerencia de García de que la policía no intervenga – después de todo, si hay drogas, la policía tiene que intervenir, ¿cierto?

Resulta fácil, pero no particularmente útil.  Porque de alguna manera, todo lo que dice ahí García es cierto.  Miremos por ejemplo el tema de la ambición.  Para empezar, cualquiera que se tome la molestia de comparar el monto total de los cupones típicamente otorgados a una famila de cuatro sabe que sencillamente..no dá.  Sirve para costear tal vez un total calórico más o menos adecuado, si la familia se dedica a consumir harinas refinadas y porquerías (después de todo, el refresco es más barato que el jugo, los granos refinados más baratos que los integrales, etc.)  Pero ese no es el issue central, me parece, de la ambición a la que se refiere.  Sí, las familias en el caserío, como el resto de las famlias del país, quieren darse unos lujos, quieren comprar la pizza del cumpleaños, pedir el catering del quinceañero, tener ropa nueva, comprar materiales escolares, y hasta botar chavos comprando porquerías.  Los nenes en el caserío, como los nenes en el resto del país, viven probablemente obsesionados con los aparatos electrónicos de moda: PSP, Gameboy, PS, etc.

La clave está en el colectivo: la “ambición” de la que habla Papo Cachete es una compartida por todos los sectores sociales en este pobre país nuestro, en su totalidad.  La enfermedad del consumo nos aqueja a todos y a todas.  Los “malls” siempre están llenos.  Vivimos endeudados hasta las teleras.  Queremos cosas, más cosas, muchas cosas, hasta que se nos llena la casa de cosas y las botamos y compramos otras cosas más nuevas, más brillantes, más bonitas.  Queremos pintarnos los pelos, coleccionar zapatos, tener carros nuevos, y asegurarnos de que el estilo de nuestras gafas esté “in”.  La gran diferencia estriba, probablemente, en que para el nene del caserío, la ruta de las drogas es una más visible y posible para obtener esas cosas en el corto plazo.  Y obtener esas cosas, como a cualquier otro nene, le provee estatus.  Y el estatus, señores, en absolutamente todas las sociedades humanas, es algo que la gente busca tener.

Hace algún tiempo, uno de mis hijos llevó unas maltas a una reunioncita de amigos, y lo molestaron porque no eran “de marca”, sino genéricas.  Nuestro intento de ahorrarnos unos centavos redundó en una pérdida de estatus para el muchacho.  Y no importó mucho – se le explicó el asunto, y santo remedio.  Pero el caso es que, en esto de vivir con menos, a veces es más fácil para una familia de clase media con unos recursos educativos particulares convencer a los niños de que deseen menos, que para una familia que vive en una comunidad marginal.  Después de todo, si yo opto por no tener televisión,  mis hijos tienen patio para jugar.  Si la señora que vive en el residencial caliente opta por no tener televisión, sus hijos se le van afuera, donde corren el riesgo de ser atraídos por la abundancia consumista del “punto”, o de ser jamaqueados por un policía “interviniendo”. (Piense en eso la próxima vez que vaya a criticar la antena de satélite en el techo del residencial más cercano – para algunas familias es un asunto de supervivencia). Otro tanto ocurre con los estudios: Los niños y niñas de las clases medias y altas escuchan el mensaje universitario desde la cuna.  Para el nene del residencial, la idea de la universidad es más distante, más abstracta, y estadísticamente menos frecuente.

De modo que aunque no admiro a este señor Cachete, ni me gustan las decisiones que tomó en su vida, reconozco dos cosas: Primero, que tiene razón.  Hace falta más educación, menos “mano dura”, más oportunidades reales, para los jóvenes que viven en comunidades marginadas.  Y segundo, que la culpa, la patología del narcotráfico, al final del día no es de los residenciales.  Es del país, es una patología mucho más amplia y profunda, tiene que ver con esa ambición idiota que tenemos como pueblo y que nos impulsa a querer poseer más cosas pero que no nos sirve para sacar el país hacia adelante, y al final del día, no la podremos atender hasta que no la reconozcamos como una patología de todos.  Seguir vapuleando, física, social y moralmente, a los residentes de los espacios donde la realidad del narcotráfico es más evidente y donde la población está más desprotegida NO es la solución.

Imagen de: http://willpen.wordpress.com

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9 comentarios en “del narcotráfico y la marginalidad

  1. Hola Rima. Gracias por ese análisis. Cuando leí el artículo me di cuenta que lo que García Cosme llama ambición, es más bien un deseo de proveer (para si mismo y para otros) necesidades básicas y de dejar atrás una vida de pobreza. La activista norteamericana Linda Stout define probreza como la “falta de opciones,” y eso es de lo que García Cosme está hablando y a lo que tu analisis apunta: pobreza como falta de opciones. Despues de todo el contexto social en el que el individuo vive en muchas ocasiones determina sus opciones, su vida, su pobreza.

    Gracias de nuevo por compartir tu blog.
    Abrazos,
    Carmen

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo! De verdad que leer tu blog le anima el día a cualquiera! Gracias por seguir escribiendo!!!
    Muchos saludos y espero verte pronto por Puerto Rico!
    =)

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  3. Carmen, creo que la expresión de Stout da en el clavo, como dices. Y también creo que el concepto de “ambición”, como lo usa el Papo Cachete y como lo uso yo aquí, cubre cosas que no necesariamente son necesidades básicas – cubre también cosas más caprichosas. Lo que sí trato de indicar aquí es que esos “caprichos” son los mismos que los de otros sectores sociales-que la “ambición” es una reacción a la desigualdad es un contexto desenfrenadamente consumista. ¡Un abrazo!

    Hola, Melody. Espero verte pronto también. Gracias por leer y comentar, y un abrazo.

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  4. Muchas gracias Rima. Recién en estos días he descubierto este blog y la sorpresa ha sido súper agradable. Ayer hicimos cadena en facebook con su blog sobre la reacción popular a las tarifas fijas para las personas que viven en residenciales públicos. Gracias!!
    Hoy una amiga me ha enviado esta entrada a mi correo electrónico y me quedé en shock cuando me topé de frente con una figura que me remonta a mi niñez: Papo Cachete! Papo era legendario en Caguas, y dueño de un liquor store que quedaba a escasos metros de la iglesia católica dónde hice bautismo, primera comunión… todos sabíamos que el negocio de licores era de Papo Cachete, y también sabíamos que cooperaba con la Iglesia (no puede ser casualidad que la iglesia y el liquor store estuvieran tan cerca)… y sabíamos que cuando alguién del barrio tenía problemas económicos , Papo resolvía. Era legendario Papo, y la gente le quería. En mi familia… bueno, la más cercana hablaba de él porque todos hablaban de él, pero creo que con alguna lejana llegó a tener lazos de amistad. Ahora que soy adulta (han pasado muchos años ya desde que siendo una niña escuchaba hablar de él), que me percato de todo lo que Papo pudo comprar… y lo veo hablando de ambición… no puedo evitar pensar en la hipocresía de una sociedad que señala al narcotraficante siempre y cuando esté arrestado, preso o muerto… pero mientras está libre, le acepta su dinero y le admira, peor aún, le rinde honores precisamente porque tiene dinero. Pienso también en el resentimiento que también en facebook provenientes de algunos de mis amigos hijos de profesionales adinerados que despotricaban en contra de Angelo Millones y su mega penthouse en medio del residencial, cuando bien pudo haber sido cualquier penthouse en San Patricio o el Condado… así con los muebles blancos, como 3 plasmas pegados a las paredes y las fuentes de pared… estaban resentidos porque se suponía que el bichote fuera vulgar, y no todo un señor dueño de un apartamento embellecido por un decorador o decoradora de interiores, que fue lo que imaginó pasó. Entonces les molesta que Angelo Millones decore su apt así pero no les molesta cuando Angelo Millones bota sus chavos en Pottery Barn o en Bared. Sí, Papo tiene razón, hay mucha ambición, pero no sólo del narcotraficante.

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    1. ¡Gracias a tí! Me encanta tu historia sobre el personaje de Papo Cachete. Pero en particular me gusta lo que dices al final: “Entonces les molesta que Angelo Millones decore su apt así pero no les molesta cuando Angelo Millones bota sus chavos en Pottery Barn o en Bared. Sí, Papo tiene razón, hay mucha ambición, pero no sólo del narcotraficante.” Era exactamente la idea de esta entrada. El consumo en el caserío nos indigna, incomoda, ofende. Pero el consumo a secas, practicado por otras clases sociales, ( a veces con dinero lavadito del narcotráfico) no nos ofende para nada. La enfermedad que es el deseo infinito de tener cosas, más cosas, muchas cosas, botar cosas para hacer espacio para nuevas cosas, no es exclusiva del residencial – lo que pasa es que es allí que nos ofende.Gracias por leer, y bienvenida.

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  5. Primeramente soy de caguas, Nunca he vivido en caserio.
    Pero fue nacida y criada en Caguas, cerca de turabo heights en villa de rey la quinta. No estoy de acuerda de la forma que Carcia Cosme (papo cachete) procedio. Pero despues de vivir 18 años en caguas Puerto rico , fue en mi mejor interes de irme de puerto rico. Ahora que tuve mis dos hijas , en Los estados unidos, y el logrado darle una mejor vida. Y verlas a ellas echas y derechas en a universidad la isla es muy bella, pero el gobierno la a dañado.Lo admiro como ser un buen humano porque los dias de REYES no faltaba un juguete para lo niño del caserio.Tienen buen corazon a si somos los BORICUA.Espero las libertad para el y que apretad de su errrores.Suerte PAPO CHACHETE.La Criolla de caguas.

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  6. HOLA: A TODOS K AN COMENTADO SOBRE PAPO SUS PALABRAS SON MUY CIERTAS APESAR DE ESTAR EN ESOS CAMINOS NO TAN BUENOS EL ES Y SERA UN SER HUMANO EXEPCIONAL SIEMPRE LO K EL TENIA ERA DE TODOS,HUMILDE Y MUY SERVISIAL GRACIAS PAPO POR SIEMPRE AYUDAR A LAS PERSONAS K MAS NECESITARON SIEMPRE TU TENDRAS EXITO SIEMPRE

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  7. La responsabilidad es de todos, especialmente de los “mas educados” si se quiere dar mejor dirección a la juventud de nuestro país y bajar la taza de criminalidad.

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  8. Para su conocimiento es increible que papo estuviera cumpliendo dos sentencias y hubo un operativo en turabo heights hace como 4 dias se llevaron a 79 y se dio a conocer que hacia 5.6 millones al ano el nunca dejo de operar pa mi q duro cadi 25 anos por mi experiencia y conocimiento a el le llegaron a tirotiar apartamentos desfe afuera los de brisas y ellos aguantaron presion por no calentarse y mira sacan al grupo mas tranquilo en violencia

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