pensando en las alianzas…

dollar_signEsta es una gente de fe. Me refiero a los que hablan de las alianzas público-privadas (whatever that means, porque en esto de explicar la cosa son menos elocuentes) como la salvación de nuestra maltrecha economía.  Es fe, lo que delatan – esa cosa ciega que nos hace creer en lo invisible- porque cuando alguien (la prensa, el ciudadano común) pide cuentas de las razones por las cuales se nos presentan estas alianzas como la no-tan-amarga medicina que curará la enfermedad de la recesión, empiezan a gaguear.  Eventualmente, entre un balbuceo y otro, todos producen el mismo ejemplo: El Puente Teodoro Moscoso.

Y el puente está bonito, quién dijo que no…Pero al final del día, el caso del Puente no es el mejor ejemplo.  No tiene mucha complejidad, el asunto: Una empresa privada construye un canto de carretera, lo adornan con banderas (con su recuadro en marinísimo azul, por cierto), le meten un peaje, y se queda con las ganancias.  ¿Que gana el país? Y bueh.  Un atajo.  ¿Que gana la compañía? Un montón de chavos.  ¿Qué se ahorra el gobierno? El mantenimiento de un trecho relativamente corto de carretera.  Tan tán.  Eso no es una “alianza”, es un negocio redondito.

Para vendernos este tema de la necesidad de las alianzas público privadas,vendría bien algún ejemplo más complejo – porque los servicios públicos son complejos, y hasta ahora parecerían serlo demasiado para las empresas privadas.  Las historias de horror son mucho más abundantes que los casos exitosos, aquí y en cualquier parte.  Yo no soy economista, pero se me ocurre que esta fe ciega, intensa, que expresan los funcionarios y fanáticos de nuestra actual administración está medio desconectada de la matemática básica del sector privado.

Me explico: Cualquier compañía quiere, por definición, hacer dinero.  Si es una compañía grande, donde la gente invierte a través de la compra de acciones,  quiere no solamente hacer dinero, sino “crecer” la inversión de sus accionistas, lo que implica hacer cada vez más y más dinero, aumentar el valor de sus acciones, etc.  ¿Cómo logra esto?  Reduce costos y aumenta ganancias. Esta lógica es problemática para los servicios que tradicionalmente asume el estado.  “Cortar costos” y “aumentar ganancias” puede traducirse no en mejores, sino en peores servicios de salud o educación.

Permítanme ilustrar.  Ayer visité un espacio que parecería ser el contraejemplo, la antítesis, de una alianza público privada de esas.  Se trata del parque acuático de las Cascadas.  Ciertamente no era Sea World.  Pero nos costó menos de veinte pesos por cabeza; tenían un descuento para los residentes del municipio, para estudiantes, y para “senior citizens”.  Estaba limpio – en parte porque tenían un fracatán de gente empleada barriendo y pasando aspiradora todo el tiempo.  Toda esa gente empleada, a su vez, se traduce en más chavitos que cada uno puede re-invertir en la economía del país y del pueblo.

¿Qué necesita ese parque ser “exitoso” como operación municipal? Simple – pagarse a sí mismo. Que no cueste.  Incluso, si genera suficientes empleos y si atrae turistas a la región (turistas que gastan no solamente allí sino en negocios del área también), puede hasta darse el lujo de perder chavos, y seguir siendo exitoso.  Para ser un “éxito” como operación privada necesitaría más ganancias, y necesitaría que esas ganancias aumentaran.  Necesitaría botar gente y cortar esquinas.  Cobrar más cara la entrada.

Para muchos, la palabra “privatización” ha pasado a significar “eficiencia”, “productividad” y otras cosas deseables.  Pero no son sinónimos.  Lo que nuestra economía necesita es que la operación de sus agencias sea más eficiente.  Volverla privada no garantiza esa eficiencia – de hecho, en la medida en que nuestras cárceles, escuelas, y hospitales se conviertan en operaciones cuyo éxito se defina por la generación de ganancias, nos corremos el riesgo opuesto; el de un peor servicio.

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4 comentarios en “pensando en las alianzas…

  1. No le den ideas a “los muchachos” que son altamente sugestionables (al menos para algunas cosas). Supongo que si algunos de “los muchachos” lee esto pronto veremos “Las Cascadas” administrado por una compañía privada (obviamente mejicana o francesa) y le cambiaran el nombre a “The Waterfalls Water Park” y solo podrán pagar la entrada los turistas y los chamaquitos de Guaynabo a.k.a. “guaynabichos”. Que pesadilla… el área oeste mas “guaynabizada”.*

    * Me viene a la mente el “yatismo” que menciono Walter Diaz en “Porno-lite” los papas leyendo “Boating Magazine” mientras las “wanna-be cívicas” y “soccer moms” leen “Hola” y “Cosmopolitan”, respectivamente. Pesadilla!

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  2. Es correcto que las APP no son la solucion a todos los problemas economicos y menos, la base principal de un modelo de desarrollo economico como lo han planteado los lideres de esta Administracion. Las APP surgen como un mecanismo alterno de financiamiento para la obra publica cuando el mercado tradicional al que tienen acceso las jurisdicciones publicas se reduce o hasta se tranca. Para la construccion de la obra publica, quierese decir, carreteras, acueductos, lineas electricas, escuelas, centros gubernamentales, etc., las jurisdiccciones bajo el sistema financiero americano recurren al mercado de bonos municipales, donde se consigue el dinero mas barato del mundo. Es asi porque el gobierno de los EEUU, y el de PR en el caso nuestro, conceden exencion contributiva a los intereses que devengan los inversionistas que compran esos bonos. En los ultimos anos surgieron estas alianzas que ofrecen unas condiciones financieras mas atractivas que los bonos municipales. Y es por eso, que jurisdicciones publicas accedieron a construir cierta infraestructura a traves de este mecanismo. El sector privado, disena y construye el activo, lo mantiene y cobra a la ciudadania por su uso. El Estado tiene que velar que todo eso se haga bajo unos parametros razonables y la medida principal es que haciendolo el gobierno no fuera el costo del servicio al consumidor mas barato. De serlo, no se debe construir con una APP. Ahora bien, los ideologos de esta Administracion ven este mecansimo como una alternativa a que el Gobierno este envuelto en proveerle servicios a la ciudadania. Lo ven como una forma de privatizar los servicios y sacar al Gobierno del medio. Estan equivocados y nunca se penso que fuera asi. En ciertos casos, las APP se deben considerar, pero solo como mecanismos financieros y no como medio de privatizacion.

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  3. De acuerdo. Lo interesante es que las AP, más que parte de un “tool kit” financiero, parecería ser parte de una ideología simplona que, como bien dices, quiera sacar de en medio al gobierno repartiendo sus servicios al mejor postor. Saludos!

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