picada de ojos: nuestros ‘compassionate conservatives’

Homeless_ManPensé esperar, y escribir sobre esto luego, porque el evento que estoy a punto de contarles significa mucho más de lo que en justicia puedo esbozar aquí, ahora, en el blog.  Pero es verdaderamente una picada de ojos.  No debería sorprenderme, supongo…pero me sorprende.  De hecho me pasma un poco.

Aquí va la noticia, que estoy viendo en el periódico Primera Hora, versión en línea: La senadora Lornna Soto (parecería haber ahí una ‘n’ de más, pero la estoy copiando verbatim) tuvo la genial idea (y ya sabemos que estos señores del Capitolio inmediatamente que paren las geniales ideas las convierten en proyecto de ley) de legislar diciendo que los familiares de los desamparados (léase gente sin techo, sin servicios básicos, sin alimentos)  atendidos por entidades sin fines de lucro, deben pagar por los servicios que estos desamparados reciben.

Libertarianismo vulgar, leí el otro día que alguien bautizaba este tipo de cosa, refiriéndose a las ideas y políticas que se recuestan del principio de que cada quien es individualmente responsable por su estatus, que el estado no es reponsable por los ciudadanos que “pierdan la guagua” del libre mercado y de sus oportunidades, y que inevitablemente suele redundar en una división en donde The good guys…are the rich and powerful, [and)…[t]he bad guys are the consumer and the worker, acting to enrich themselves from the public treasury.” [los buenos son los ricos, los poderosos, y los malos son el consumidor y el trabajador, acusados de enriquecerse a costa del erario público.]

Es la misma postura que le permite a los legisladores criticar a “los revoltosos” que se fueron de tiendas a dar y recibir empujones en el viernes negro, sin criticar al mercado que construye el fenómeno del viernes negro to begin with. Porque son las tiendas, no los consumidores, las que optan por producir “especiales” de corta duración en la madrugada del último viernes de noviembre.  Es a las mega tiendas a las que beneficia ese “caos”, no a los consumidores, que generan un ahorro dudoso y muchos dolores de cabeza. [Hoy en el programa de radio hablamos bastante sobre el Viernes Negro. El podcast estará disponible mañana aquí en el blog].

La senadora Soto quiere que sean los familiares los que paguen por los ya exiguos servicios a los que los ciudadanos más marginados,más desamparados, más lejos de la guagua del estado y de la bonanza que espera a las APP y de la dignidad básica (muy, muy básica: techo, comida caliente) que todos merecemos, reciben.  Para colmo, el proyecto de marras parece implicar que organizaciones ya cargadas de un trabajo que el estado no se resigna a hacer y el cual ha delegado en la caridad del prójimo, tienen también que ponerse a facturar.  No debe extrañarnos que la Fondita de Jesús, con mucha razón, se oponga al proyecto.

Las familias de los desamparados son, con mucha frecuencia, muy pobres.  ¿Merecen  la factura? ¿Pueden pagarla?

Si no podemos esperar del estado la protección más básica, el plato de comida cuando hambrientos y más en el fondo estamos, ¿de qué estado estamos hablando exactamente? ¿De qué democracia?


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