san bernardino

ap_6759794093481_wide-2d9f92d6f2f25165500d8086c7faa9f35ef54ebb-s800-c85Algunos de mis lectores, probablemente porque saben que actualmente vivo en el sur de California, me han pedido que escriba algo sobre la masacre reciente en San Bernardino. No es mucho lo que se sabe, no es mucho lo que puedo escribir sin ponerme a especular y correr el riesgo de decir alguna idiotez, pero lo sucedido sí nos ha marcado profundamente y aprovecho esta ventana del bló, como lo he hecho en otras ocasiones, para procesar lo que ocurre y compartirlo con ustedes. Me ha sorprendido un poco ver que las noticias sobre este particular en mi feed de Facebook han sido pocas, y tal vez este resumen contribuya un poco a poner el asunto en perspectiva, porque me parece importante y relevante para nosotros los puertorriqueños, en la isla y en la diáspora.

Los hechos: El miércoles de esta semana que ahora termina, 2 de diciembre, una pareja joven (él de 28, ella de 29 años) irrumpió en las oficinas de un edificio que alberga agencias gubernamentales y donde en ese momento se llevaba a cabo una fiesta de Navidad para los empleados.  La pareja llegó armada hasta los dientes, con armas cortas y largas y abundantes municiones, y mataron en el acto a catorce personas, hiriendo a 21 más. Lograron escapar del edificio antes de que la policía pudiera intervenir, dejando tras de sí una bomba de fabricación casera que, ya sea porque falló o porque fue desactivada por la policía, no llegó a detonar.

El hombre, de apellido Farook, era empleado del centro y fue reconocido por algunas de las víctimas, a pesar de llevar la cara cubierta. Fue así que la policía logró ubicar a los atacantes, con quienes se enfrascó en un tiroteo que dejó a ambos atacantes muertos y a varios policías heridos, ninguno de gravedad. Farook era ciudadano americano, hijo de emigrantes pakistaníes, y su esposa, de apellido Malik, había nacido en Pakistán, se había criado en Arabia Saudita, había conocido al que sería su marido a través del internet, y entró  a Estados Unidos legalmente, con una visa de “fiancé”, obteniendo luego de su boda una tarjeta verde provisional. Tenían una hija bebé de seis meses, a la que habían dejado cuidando con la madre de Farook antes de ejecutar su macabra hazaña. Ninguno de los dos estaba bajo investigación por conexiones terroristas antes de los eventos del miércoles.

El día de la tragedia, Malik expresó su lealtad a ISIS en su página de Facebook. ISIS, por su parte, ha celebrado en línea el trabajo de sus admiradores en Estados Unidos, pero aún no se han revelado al público conexiones o mensajes concretos entre la organización que se hace llamar “estado islámico” y los atacantes.

El FBI ha declarado la investigación una de terrorismo formalmente, y se ha hecho cargo de la misma. La evidencia más importante, de momento, son las bombas construidas y a medio construir que encontraron en la casa de la pareja, los teléfonos rotos que dejaron atrás, y otros contenidos de la casa donde Farook y Malik vivían.

Mas allá de la obvia inseguridad, miedo, y sensación de tragedia que la masacre del miércoles plantea, hay un par de issues que requieren la atención de una ciudadanía responsable:

  • La importancia de evitar que las comunidades musulmanas (o que sencillamente “parezcan” musulmanas aunque no lo sean, como los Sikh) no se conviertan en el blanco de aquellos que piensan que el terrorismo se atiende atacando a las comunidades que comparten la religión o etnia del terrorista. Esto se particularmente urgente si tenemos en cuenta que la mayor parte de los ataques de este tipo en Estados Unidos han sido llevados a cabo por hombres blancos, ideológicamente motivados, en lugares como clínicas de Planned Parenthood o iglesias afroamericanas.
  • La importancia de regular el acceso a adquirir armas y en particular armas poderosas. Estados Unidos tiene las regulaciones más laxas entre todas las naciones desarrolladas, y consecuentemente es la que tiene también la proporción más elevada de “mass shootings”. El partido republicano en Estados Unidos, encamado con la NRA, pretende que este estado de cosas no cambie, y ofrecen en cambio sus plegarias y buenos deseos, pero en términos prácticos, complicar la adquisición de armas ayudaría a hacer estos crímenes más difíciles. Después de todo, la mayoría de los mass shootings en Estados Unidos en los últimos años fue llevada a cabo con armas obtenidas legalmente.
  • La importancia de no permitir que lo sucedido nos lleve a impedir el acceso de refugiados sirios desesperados a Estados Unidos y otra países receptores. Los refugiados están en su mayoría huyendo precisamente del terrorismo, y organismos como ISIS busca precisamente eso, que los rechacemos, para que así confirmemos su poderío y sus narrativas acerca del occidente.

Cierro el pico por ahora. Ahí está el resumen. Contrario a mi costumbre, no he dejado enlaces en el texto a las noticias relevantes porque son muchas y están siendo revisadas constantemente. Pero una búsqueda simple con las palabras “San Bernardino” y “news” debe proveerle toda la información que necesita. Hasta ahora mi cobertura favorita ha sido la de NPR, especialmente la emisora local KPCC, pero también puede visitar Los Angeles Times para noticias, y The New York Times y Slate, entre otros, para artículos de opinión. También puede dejar preguntas aquí o en mi página de Facebook. Gracias por leer. –rb

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