algoritmos

social-mediaCierto que no soy la reina de la tecnología y los medios sociales, pero tampoco me considero una ludista—tengo y uso un ordenador todos los días, manejo mis blogs yo misma con WordPress, leo algunos de mis libros en kindle, estoy moderadamente activa en Facebook y en Pinterest (aunque me salí de instagram y twitter por razones que no vienen al caso, o tal vez sí), tengo (esto me da un poco de pachó, pero es importante para este espacio y para mi identidad como escritora) una página de FB, escribo y edito en cosas como Scrivener, DayOne y Google Docs, leo noticias y uso aplicaciones varias en mi iPhone…Pero no sé. En estos días no me siento del todo cómoda en Facebook, que solía protagonizar gran parte de mi actividad en línea. No es una posible adicción lo que me preocupa: en todo caso, lo que me incomoda me está haciendo pasar menos tiempo allí que antes.

A ver si me explico: Entro a FB y me encuentro con un “feed”, ¿cierto? Yo solía visitar FB diariamente precisamente por ese feed: allí leía, por ejemplo, mis noticias, seleccionadas por mucha gente a quien le gusta hacerlo y cuyos gustos e intereses comparto. Leía notas, también, columnas de opinión, y descubría blogs y recursos nuevos, a través de la recomendación de otros. Poemas, cuentos, ensayos, invitaciones, combinadas con algunas noticias y fotos de los amigos: ponía mi mente, en fin, al día.

Pero en algún momento, el contenido de mi feed comenzó a cambiar. Al principio pensé que se trataba de una casualidad, o de algún cambio en el comportamiento de los usuarios, y tal vez algo de eso hay. Me refiero a que ahora casi no veo noticias, y a que el contenido principal es la vida (con frecuencia, francamente, “privada”) de otros. Veo mucho de lo que comparten ciertas personas (muchas de las cuales casi ni conozco) y casi no veo lo que escribe gente cercana a mí y cuyas expresiones solía ver en mi feed con más frecuencia. Veo chismes, peleas, diatribas, fotos, más fotos, plegarias, más fotos, selfies, selfies, selfies, hijos/hijas, juegos, videos en vivo de la vida de alguien, anuncios y peticiones de oración colectiva.  Veo hasta un video de la mujer de Bernier en su camita, anunciando que no se ha hecho el pelo, que no tiene maquillaje puesto, y que extraña mucho mucho a su marido, que anda de viaje.

Esta es mi pregunta: basándose en mis clicks y actividad en línea, no hay algoritmo, por burdo que sea, que decida que esas cosas definen mis intereses. ¿Por qué definen entonces mi feed?

Ojo:Ninguna de esas cosas, por sí sola, me molesta particularmente–de hecho disfruto descubrir una receta, un paisaje, un vestido o un chiste tanto como cualquiera. Y ninguna es nueva en FB. Lo que no entiendo es lo siguiente: 1)¿por qué ya casi no veo noticias y contenidos pertinentes, si se supone que FB conoce mis gustos, y yo le daba click a las noticias con mayor frecuencia que a esas otras categorías que ahora veo constantemente? 2)¿por qué FB ignora mis intentos de personalizar mi feed? ¿Para qué tiene entonces los botoncitos que nos permiten decidir a quién y qué vemos con más o menos frecuencia?

Digo, si nuestra actividad en línea está constantemente monitoreada, lo menos que merecemos es que nuestros gustos sean de algún modo tomados en cuenta, ¿no? Digo, para más que vendernos un par de botas. Tanto algoritmo, y al final FB me deja ver no lo que yo quisiera sino lo que ellos les da la gana.

Para ser clara: esta entrada no es una petición de auxilio. No necesito que me expliquen, por ejemplo, que puedo elegir “see first” para algunos usuarios, o ir directamente al perfil del usuario que sube noticias. Me interesa más usar mi experiencia para entender ciertas cosas.

Y es que hoy leí algo en el NYT que en su momento ignoré: Hace algunos meses, FB anunció que le daría prioridad a los contenidos “personales”, por encima de cosas como noticias o recursos. Eso explicó parte de mi problema, aunque no me dijo por qué es más importante para FB obligarme a ver lo que ellos quieren aunque visite menos, en lugar de permitirme ver lo que yo quiero y por ende aumentar la probabilidad de que yo visite. ¿Acaso no les conviene que yo visite FB más, no menos?

Entonces me acordé de Trump.

El éxito de Trump tiene que ver con una tendencia (es mucho más que una moda) cultural hacia la exposición constante de una “vida privada” que francamente tiene casi tanto guión (a veces más) que la vida pública. Con el auge de los reality shows, y las posibilidades de que la exposición, pura y simple, redunde en fama y reconocimiento independientemente del talento o la contribución (supongo que podemos llamarlo “el fenómeno Kardashian”) aumentó el ancho de banda al que pueden sacarle partido comercial las corporaciones que tiene medios sociales. Esas corporaciones tienen entonces más interés en premiar a los que publican eventos, fotos, pensamientos, y videos personales que a los que, como los usuarios que yo solía ver y seguir con mayor frecuencia en mi feed, buscan contenido interesante en los medios (texto, palabras, especialmente) y lo comparten con otros. No conozco el algoritmo que usa FB pero apuesto casi cualquier cosa a que si me tomo un selfie, me saco video jugando con mis hijos, redacto una invitación a unirse a una cadena de oración, encuentro una noticia importante, termino de escribir esta entrada, y comparto las cinco cosas, las primeras tres le saldrán en el feed a más usuarios que las otras dos.

Si esa es en efecto la realidad, tiene implicaciones importantes para lo que aprendemos todos los días, para los pedacitos de información que usamos para alimentar nuestra mente y con los cuales generamos otros pensamientos. Es decir (esto no es trivial) para lo que nos construye. Si la gente pasa, digamos, una hora diaria en FB, más unas cuantas miradas breves a través del día, es probable que se enteren de cosas más o menos triviales independientemente de que deseen enterarse además de otras cosas, cosas que expandan su mundo personal y social.

Yo no sé ustedes, pero yo extraño esa función de Facebook, la de proveerme, a través de la inteligencia y tiempo de otros, cosas nuevas e interesantes que enriquecieran mi mundo: una noticia, un análisis, un texto provocador.

Pero me temo que a FB yo, y la gente como yo, no le parecemos demasiado importantes. Esa gente que entra un ratito a leer algo sobre los amigos, tener y compartir noticias del mundo, y recibir y dar recomendaciones para expandir mente y conocimientos. Excepto en la medida en que nos puedan convertir en consumidores constantes de la vida cotidiana ajena y productores (y publicistas) de la propia. Y para lograr eso, piensan, tienen que cambiar nuestro feed.

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