fortuño vs. clinton

@quino

Leo en el Nuevo Día de hoy que el gobernador de Puerto Rico entiende que «ha llegado el momento de establecer nuevas restricciones a las manifestaciones de ciertos grupos opositores que  intentan sembrar el caos.» Se refiere a los sucesos del miércoles en el Capitolio.  Añade que «esos grupos», a quienes insiste en llamar «socialistas» porque incluyen personas insertadas en esa tradición ideológica, no deberían llegar ni a la escalinata, ni a la plazoleta, ni al interior del edificio.  Minimiza la actuación insólita de la policía alegando que fueron «unos pocos». En SuperXclusivo ayer repitió (con una expresión satisfecha) que esto «no es Venezuela».

Por su parte, hoy la secretaria de estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, advirtió en Polonia que los activistas juegan un papel crucial en el desarrollo y mantenimiento de las democracias.  Denunció a los países que, indicó, están «estrangulando a las organizaciones como uniones obreras, activistas de derechos humanos, y organizaciones no gubernamentales que presionan para cambio social y que denuncian los defectos de sus gobiernos. » Añadió que «algunos de los países que hacen esto alegan ser democracias», pero que «las verdaderas democracias no le temen a su propia gente.  Las verdaderas democracias reconocen que los ciudadanos tienen que ser libres para asociarse, para abogar por causas, y para agitar.» En su lista de pseudodemocracias incluye a Etiopía, Cuba, Egipto, Irán, y Venezuela…

El gobernador habla de mochilas llenas de piedras. Pero los videos no muestran manifestantes tirando piedras. Muestran personas desarmadas recibiendo golpes mientras hacen cosas como pedir la entrada, sentarse en una escalera e incluso, insólitamente, negociar, obedecer y hasta correr. Figueroa Sancha, por su parte, ha reiterado que entiende que se usó la «fuerza necesaria».  ¿La fuerza necesaria para, por ejemplo, romper el cristal de un automóvil en respuesta a las malas palabras utilizadas por sus ocupantes?

Pero me salgo del tema.  Regresemos a Hillary. Me pregunto como se sentiría con la idea de la estadidad boricua si le ponen esos videos de frente.  Tal vez, por aquello de que somos Latinos, se confunda y piense que está viendo un video de Venezuela…

our best investment

In his budget address a few weeks ago, governor Fortuño referred to public, affordable higher education as a “privilege” that Puerto Rico provides to its students  at no small cost to its citizens.  To reinforce the message, he compared UPR tuition prices to the much higher ones of other, private, higher education institutions in the island, and of colleges and universities in the United States.

In an  “us vs them” move seemingly designed to conceptually place responsible tax payers against  protesting students, he stated that “tuition paid by students, when they do pay, is but a 3% of the university’s budget…the rest is paid by us taxpayers. Which is why our people, just and noble, yes, but also democratic and respectful of law and order,  get upset when they see what we have all seen in the University these past two days.” As the strike grew bigger and more complicated, today involving all of the 11 campuses, a number of public and private citizens have echoed the governor’s general message, portraying the students as selfish, privileged, disorderly, and “ideologically” driven.  As I write this column, the president of the UPR’s Board of Regents is stating, on the radio, that the striking students are “breaking down the institution”.

At the heart of this image is the idea that the university is too inexpensive for the individual students and too expensive for the state, thus rendering student complaints about the elimination of tuition waivers, and their insistence that tuition rates stay low, as shallow.  I propose we examine this notion. Is the university really “too cheap”?  Is it a “cost” to the state?  “Cheap” and “expensive” are relative terms, and they arise from comparing the costs of the UPR with other institutions.  However, is the comparison with private institutions in the island, and with public and private universities in the US, an appropriate comparison?

Private institutions in the island have helped the country meet an increasing demand for higher education degrees but in terms of efficiency and value, economic studies have shown that the University of Puerto Rico,with  double the graduation rate and producing 95% of the island’s research output, represents the best return on investment for public funds.

Universities across the United States, a country traditionally known for its excellence in higher education,  are experiencing problems that the states are concerned with.  Two (related) ones are 1)access issues faced  by minorities and low-income students and  2)the production of STEM (Science, Technology, Engineering and Math) degrees.  Access problems are in great part due precisely to increasing tuition costs in 4 year colleges and universities.  STEM degrees hover around 20% of US degrees, at a time when the country desperately needs to increase the domestic STEM workforce.  Mainland universities have an average of only 14% of their student body qualifying for need-based Pell Grants.  A number of efforts in the United States, including the intensive use of federal ARRA funds, are directed at increasing the number of underrepresented students and of STEM degrees.

In contrast, at the University of Puerto Rico, 40% of the degrees are STEM, and two-thirds of its student body qualifies for need-based aid.  The UPR produces today 16% of the Hispanic STEM workforce in the US.  Historically, the people of Puerto Rico have viewed their public university not as a cost or as a burden but as an investment-the kind of investment most needed in times of economic crisis.

The governor is fond of the “family” metaphor.  He often compares Puerto Rico and its current fiscal crisis with a family that needs to make hard choices to face periods of economic crisis, and wonders out loud about why the  UPR cannot seem to be able to “tighten its belt” like so many families have done around the island.  But even within the metaphor, choosing to take resources away from the public university in times of fiscal crisis would be akin to taking away children’s educational opportunities.  Few families would agree with this choice.

The constitution of Puerto Rico (section 5, art.2) provides for a free public education system covering grades 1 through 12.  This was in 1952, when a high school diploma brought a certain amount of prestige and a number of job opportunities.  It could easily be argued that what the high school diploma meant for the fifties, the college degree means for today.

Affordable, public higher education cannot be seen as cost or expense, but as value. It is one of those things where Puerto Rico consistently “lo hace mejor.”  It is one of the best investments we have made as a collectivity, as a society. Let us protect it.

literalmente

«…El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestas a luchar contra el olvido: Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que herviría para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita….Pero el sistema exigía tanta vigilancia y tanta fortaleza moral, que muchos sucumbieron al hechizo de una realidad imaginaria, inventada por ellos mismos, que les resultaba menos práctica pero más reconfortante.«

– G. García Márquez, Cien Años de Soledad

Cuando hace poco más de un año comencé a escribir en este blog, lo describí como un espacio para «mirar con incredulidad lo cotidiano, y buscar la humanidad en lo que nos parece ‘exótico’.» Todavía me parece que de eso se trata este ejercicio, más o menos semanal, de escribir, de parpadear.  Y mirar lo cotidiano de ese modo requiere asumir cierta distancia- no el distanciamiento frío que las recetas de laboratorio postulan (y que los científicos creativos no siempre siguen), sino la mirada curiosa y oji-abierta del marciano.

O del turista.  O del antropólogo turista.

Ese pasaje inolvidable, de los mejores en una novela que sin duda tiene que ser una de las mejores de la historia, fue lo primero que me vino a la mente cuando, entrando a Mérida en un taxi, me topé con el primero de muchos ejemplos de lo que de inmediato bautizamos como «la literalidad»:  Un letrero declaraba, inequívocamente, el nombre de un establecimiento como «FARMACIA SIMILAR», y por si acaso no quedaba claro, remataba en el subtítulo que allí vendían «LO MISMO PERO MAS BARATO.»

En los días subsiguientes, entre una cosa y otra, anoté otros ejemplos de literalidad en la libretita que los marcianos, digo, los antropólogos, solemos (con una mezcla de verguenza y orgullo) cargar con nosotros a donde quiera que vamos.  Encontré nombres como los siguientes:

  • SERVI-FRESCO, en un servicarro donde venden refrescos…
  • TIPO-HOTEL, en un establecimiento parecido a un hotel pero sin lujos, y más barato…
  • PLAN MAS X MENOS, en un plan de teléfonos con más minutos por menos dinero…
  • VIDRIOS Y ALUMINIOS, en una tienda de…vidrios y aluminios….
  • CERVE-FRIO, donde venden cervezas, y están frías…
  • ACEROFERTAS, los mejores precios en acero de todo Mérida…
  • OAXACA MIEL, miel importada de Oaxaca…
  • AUTOPISTA MERIDA-CANCUN, nada de nombres de próceres vivos o muertos, que allí las autopistas se nombran con la fórmula punto A-punto B…
  • AUTO TUR – autobuses para tours.  En algún momento nos subimos en uno…
  • CAFI-ASPIRINA, la combinación ganadora para tratar el dolor de cabeza.  Cafeína y aspirina. Juntas…
  • BOVINOS, una churrasquería, o en buen puertorro, «steak-house»…

Y así por el estilo.  Una vez nos fijamos en los primeros dos o tres, estábamos rodeados de ejemplos de esa literalidad exquisita, encantadora, cotidiana y exótica a la vez.  Y nos encantaba. ¿Por qué? Tal vez porque nos resultaba un poco familiar, nos traían un saborcito de negocios de pueblo, un recuerdo infantil, de espacios que se llamaban «Mueblería Z» porque vendían muebles, «Farmacia X» si vendían fármacos, o «Ventanas Fulano» si vendían ventanas y el dueño se llamaba Fulano.  No «Rooms to Go», que suena a servi carro de mesas y sillas, o «Walgreens», que sugiere un laberinto de arbustos color esmeralda, o «Wendy’s» que lo que vende son hamburguesas y donde la dueña no se llama Wendy.  Tal vez, porque de tanto ver etiquetas que, en mi país, en lugar de designar la cosa apelan a un simbolismo complejo donde los niños aprenden a venerar y desear la cosa antes de saber de qué cosa se trata (¿qué significa la palabra PEPSI? ¿Cuántos grados de separación de significado hay entre la frase «TRES MOSQUETEROS» y un simple chocolate?  ¿Y quién demonios era MacDonald, y cómo y cuándo se le ocurrió la malhadada idea de freír papas?)

Tome, por ejemplo, el caso de la CafiAspirina.  Lo mismo que Excedrin. ¿No es acaso el primero claramente un nombre superior, más bonito, y más claro? Supongo que a las corporaciones les resulta más conveniente que el consumidor desarrolle lealtad hacia la marca, no necesariamente hacia el uso del producto original – así pueden vendernos más cosas, explotando la tendencia que tenemos a comprar lo que nos resulta familiar (aunque no lo necesitemos).  Así, Tylenol nos vende no solamente el analgésico original (que en mi Macondo podría llevar una etiqueta como «ASPIRINA LIGHT»), sino líquidos para la sinusitis, la monga-con-fiebre, la monga-sin-fiebre, la casi-monga, la-monga-de-día, la monga-de-noche…etcétera.

A veces, una puede atisbar la literalidad original en las etiquetas de hoy.  Así, la cosa se aclara cuando le explico a mis hijos que KFC se llamaba Kentucky Fried Chicken, cuando nos permitimos la especulación sabrosa, entre mordiscos, sobre los hábitos chocolateros de Athos, Porthos y Aramis, cuando descubrimos que la hija del fundador de Wendy’s se apodaba…Wenda (close enough).

Como en el Macondo que describió García Márquez, usamos la explicación, real, imaginada, ambas, para vacunarnos contra el olvido.  Quizás por eso es que a pesar de la presión constante para que nos volvamos cada vez más superficiales, todavía preservamos la inclinación por estudiar historia y todas esas otras artes (cine. literatura. poesía. etnografía. chisme. leyenda.)  que nos permitan, como a Pilar Ternera, articular el recuerdo, las conexiones, la explicación. La humanidad común. La vida.

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Haití: La caridad y la otredad

Tal vez por aquello de ser antropóloga, o tal vez por preguntona, lo primero que sentí no fue la indignación, sino la pregunta:  ¿Por qué? ¿En qué estaban pensando los médicos que sonrientes, nos miran desde las fotos, cerveza o negra pierna de paciente en mano? ¿Qué motiva la sonrisa?  Y más extraño todavía, ¿qué motiva la foto?

Posiblemente sean hasta buenas personas, estos médicos que salen en las fotos.  Después de todo, fueron allá a ayudar.  Pero las fotos revelan algo turbio.  O lo confirman, porque suele haber turbidez en todo lo que tenga que ver con la forma en que el mundo trata a Haití. Aún en medio del ejercicio de la  caridad.

Busqué en la prensa y en facebook, donde empezó el escándalo.  Pero no encontré muchas respuestas.  Encontré sólo indignación.  Probablemente justificada, dicho sea de paso.  Una mujer semi-desnuda a quien le suman, encima del vejamen de la semi-desnudez y de la tragedia de la amputación inminente, la humillación de la fotografía.  Tal vez no la ha visto, tal vez no sabe que la han fotografiado, pienso, para consolarme un poco.  Pero entonces es peor, me riposto. Si ni siquiera sabe, si no tuvieron la decencia de pedirle permiso, de avisarle, entonces es peor…

Veo otra foto, ésta de un niño, o niña.  Un cuerpito amputado. Me pican los ojos, se me anudan el alma y la garganta, me siento culpable..no sé exactamente de qué, pero de algo. Cierro los ojos, aprieto next.

La foto que le sigue no contiene ningún haitiano.  Sólo el médico boricua, armado con un rifle y una sonrisa.  Y sigo sin entender por qué (¿por qué tiene un rifle? ¿por qué sonríe?), pero empiezan a tener algo de familiar.  No tanto las fotos como las sonrisas.  ¿Donde he visto sonrisas como esas antes?

Varias respuestas vienen a mi mente.  1.  En el escándalo de Abu Ghraib, las sonrisas de los soldados que martirizaban a sus víctimas iraquíes y que posaban junto a ellos en situaciones que dejaban clara la diferencia de poder entre prisionero y soldado.  2.  En las fotos que los que visitan zoológicos suelen tomarse al lado de las jaulas, especialmente aquellas cuyos huéspedes son pensados como particularmente peligrosos (tigres, leones, culebras) o, tal vez con mayor frecuencia, particularmente graciosos (delfines, chimpancés, avestruces.) 3. Los turistas colorados que se toman una foto cerca del «nativo» del lugar que visitan.

Todas esas situaciones tienen en común una combinación particular de dos seres:  Uno, dueño de la cámara o amigo/cónyuge/colega del que la porta, que sonríe para la audiencia que de seguro verá la foto y que él/ella conoce, porque será él/ella el que la enseñe; Otro, tal vez invitado, tal vez no, por el primero, tal vez sonriente, tal vez no, tal vez consciente de ser fotografiado, tal vez no,  un ser asumido como un «otro», como «diferente» de alguna forma fundamental, intrínseca, un «otro» que no le mostrará la foto a nadie porque no es dueño de la cámara, ni de la situación.

Claro que las tres situaciones que resumí arriba son, moralmente, distintas.  La sonrisa del soldado en Abu Ghraib que encadena al prisionero como un perro, o que lo obliga a posar, desnudo y en abierta violación a lo que su religión (la de la víctima), su ideología (la de la víctima) , le indican como correcto, es moralmente mucho más grave que el visitante que se toma una foto al lado del delfín o del chimpancé del Zoo, o que la del turista que se toma una foto al lado de un nativo que al final del día, quizás hasta esté de acuerdo.

Pero las tres ejemplifican una sonrisa que sugiere la satisfacción, el regodeo, de un ser relativamente acomodado, móvil, viajero, visitante, guerrero, que posa, feliz, junto a alguien a quien considera no solamente distinto, sino de alguna manera inferior.  Porque si pensáramos a ese «otro» como un igual, le pediríamos permiso, le ofreceríamos una copia de la foto, tendríamos un cuidado, un respeto, que ninguno de los ejemplos indica.

(Una excepción aparente: Las fotos que se toma la gente con los artistas, o las figuras políticas.  Ahí suele también haber sonrisa, pero no la sonrisa que genera la situación que aquí estoy describiendo.  El artista o figura pública no es menos poderoso que el dueño de la cámara, es dueño de la situación, y es equivalente a un monumento, una maravilla.  Típicamente es objeto de la admiración del que toma la foto.  Es percibido como un «otro», pero superior, no inferior.  Y la sonrisa resultante es distinta, aniñada, agradecida.)

El escándalo de los médicos enviados por el Senado a Haití se parece, más que a ningúna otra foto, en el contenido, en las sonrisas, al de Abu Ghraib. Distinto, sí, en que después de todo no estaban torturando sino curando, aliviando, al «otro», pero parecido en la sensación que la fotografía produce en el que la mira.  Hay alguien sufriendo y hay alguien feliz en la misma foto. Y el que está contento domina la cámara y la situación.  La diferencia racial le añade otra capa de desazón al asunto – el feliz tiene la piel más clara que el sufriente. Y no sabemos si el sufriente sabe de la foto, o si le importa. De hecho del sufriente no sabemos nada, es un prop, un signo, un espectáculo, dentro de una escena donde el protagonista, el que tiene nombre y profesión, es el doctor.  Del sufriente sabemos sólo que sufre.  Se le ha negado su historia, su humanidad, su protagonismo. Podría ser cualquiera de los tantos amputados, víctimas del terremoto, de la esclavitud, de los bancos internacionales, de la globalización, de los tiranos locales y mundiales, de la indiferencia, del racismo, del desinterés.  El primer país del mundo en abolir la esclavitud, castigado y maldecido para siempre por tener el descaro de tomar esa abolición en sus manos, en lugar de esperar por la generosidad y la diplomacia blancas.

La caridad es mejor que la indiferencia.  Pero aún en medio de la caridad afloran, como un burbujeante precipitado químico, inesperado pero inevitable, las ideologías que rigen nuestra actitud (y la del mundo) para con Haití.

Posdata:  Me quedé pensando en este post mientras hacía otras cosas y entré de nuevo para aclarar algo que me parece importante: Esta entrada examina otro ángulo – la idea de que el tipo de foto mostrada (especialmente las que contienen pacientes) son sugestivas de esa perpetua otredad, de ese racismo, de ese desprecio, que el mundo ha mostrado por el pueblo haitiano por tanto tiempo, y que muestra aún mientras lo ayuda.  Que el paciente haitiano no merece la misma privacidad, o seriedad, que el paciente común y corriente. Que sentimos simpatía pero nos quedamos  cortos en empatía.

No creo que estos médicos merezcan un castigo que anule sus carreras o afecte radicalmente sus vidas.  No los acuso por beber cerveza (yo probablemente me hubiera bebido varias, después de un día trabajando en una tragedia como esa) o por lo que algunos en internet están llamando, con desprecio, «fiestar» en plena tragedia.  De hecho me parece que con todas sus faltas, el médico que opta por irse a Haití a ayudar de gratis es digno de admiración-después de todo, la mayoría de nuestros médicos se quedaron acá, algunos haciendo muchos chavos.  Quizás, si hubieran sido parte de un contingente más experimentado, como el de Vargas Vidot, esto no hubiera pasado.  Ojalá que los que salen en las fotos sigan cultivando la generosidad que mostraron al tomar la decisión de ir a ayudar,  y que a la vez opten por examinar sus prejuicios -ellos, y nosotros.  Ese, y no el castigo,  sería el mejor resultado de todo este episodio.

la incomodidad de John Yoo.

AbuGhraibAbuse-standing-on-boxLa libertad de expresión es una gran cosa, y es especialmente valiosa en las universidades. No está exenta, sin embargo, de áreas grises.  Por ejemplo, el caso de John Yoo.  Hasta hace poco parte del departamento de Justicia de los Estados Unidos, este señor Yoo jugó un papel clave en el diseño de la política bushista que justifica la tortura como «interrogatorio aumentado» («enhanced interrogation») y elimina la protección de Geneva para prisioneros políticos (re-definidos como «combatientes enemigos»).  El hombre es profesor en Berkeley, y mientras hablaba en una de sus clases (nada menos que de derecho constitucional), un actor vestido con el ensemble que ahora asociamos a las terribles actividades de «interrogatorio» llevadas a cabo por soldados norteamericanos en la infame prisión de Abu Ghraib se ha subido a un escritorio para cuestionar, simbólicamente, las posiciones asumidas por Yoo en cuanto a la tortura se refiere.

yoo on you tube

Al ver lo que se le venía encima, Yoo, evidentemente incómodo, canceló la clase y el actor fue removido del salón.  ¿Quién tiene la razón? Por un lado, podría alegarse que los profesores tenemos derecho a dar clase en paz, y que el performance del actor constituía una interrupción inaceptable.  Por otro lado, sin embargo, me pregunto si la incomodidad de Yoo no es moralmente inferior al costo social y humano de su posición contra la tortura.  Y sí, la pregunta es retórica.  Digo, este actor no estaba interrumpiendo la clase por motivos frívolos, sino que estaba haciendo referencia directa a unas acciones del profesor que eran terriblemente relevantes al tema de su conferencia – constitucionalidad.  La incomodidad de Yoo y de los estudiantes que molestos gritaron «fuera de aquí!» al actor disfrazado de torturado es mezquina, si la comparamos con las implicaciones que la posición oficial en cuanto a la tortura se refiere tuvo para tantos hombres y mujeres en el mundo.  Todavía hay personas, la mayoría de ellos probablemente inocentes, languideciendo en cárceles, algunas de ellas secretas.  ¿Y Yoo se levanta y se va porque está «incómodo»? Gimme a break!

Más que una interrupción, el performance de ese actor constituía un «teaching moment».  Una oportunidad de verdaderamente hablar de constitucionalidad.  Si es que verdaderamente queremos educar, y hablar. Que no parece ser el caso de Yoo.

Puede ver la noticia del HP aquí.  Y leer la larga lista de acciones legales llevadas a cabo por Yoo acá.

update:  OJO: El acrónimo ‘HP’ se refiere al Huffington Post.  No inventen.

gladiadores

arenaRecientemente, Susan Boyle, segundo lugar en el espectáculo televisado Britain’s got Talent, fue hospitalizada. Para la tranquilidad de su público, la causa no era ninguna de las sospechosas habituales: sobredosis, suicidio o ambas. Nah. Boyle estaba simplemente agotada.

Una investigación del periódico de entretenimiento The Wrap, sin embargo, anota que once participantes de lo que llamamos «reality TV» se han suicidado, y dos más han intentado quitarse la vida, en eventos que aparentan estar directamente relacionados con los «shows» en los que participan.  Paula Goodspeed, por ejemplo, murió de una sobredosis frente a la casa misma de Paula Abdul tras ser eliminada de American Idol. La segunda parte de la serie admite que los suicidas tenían en toda probabilidad problemas previos pero subraya el rol de la fama instantánea-y sus consecuencias – en el cuadro clínico que culmina con el suicidio.

“Reality shows open wounds which no one can suture, so after your appearance, you’re left to bleed to death… In effect, everyone who appears is thrown out of the lifeboat when their segment ends. “For everyone who appears — winners and losers alike — the lights go down, clinical issues remain.

Yo no tengo cable, pero igual, una se entera.  El Reality TV permea nuestra cotidianeidad.  Y hay algo profundamente perturbador en todo este asunto de la fama instantánea de los reality shows.  La batalla diaria de los gorditos que pierden mucho peso (o no) frente a las cámaras y por ende, frente a millones de personas.  La desesperación de los padres que solicitan la ayuda de la super nana.  La mujer que opta por parir ocho hijos de una vez.  Los adultos que entran en salvaje competencia unos con otros en escenarios que van desde la jungla hasta la cocina.  Los policías que arrestan gente frente a las cámaras.

La división de los humanos entre actores y espectadores, por supuesto, no es nueva.  El espectáculo lleva mucho tiempo con nosotros.  Pero hay algo en estos shows reality que se me parece más al circo o a la arena romana que al arte teatral.  Los gladiadores romanos, por ejemplo, eran en su mayoría esclavos, víctimas del maltrato, cuya existencia precaria dependía en gran medida de su antagonismo-mataban al otro esclavo para poder sobrevivir.  Y el público aplaudir.  Cualquier parecido con Survivor no me parece coincidencia.

¿Y Boyle? Creo que si hubiera sido más o menos bonita no hubiese generado ni la mitad del entusiasmo – su éxito entre la audiencia primero y los jueces después resulta, precisamente, de su condición de underdog.  Los entrevistados tras su excelente ejecución en ambas ocasiones hablaron de lo «improbable» que resultaba su hermosa voz.  De que desafiaba las expectativas de la audiencia.  La sorpresa de los jueces, y por ende el éxito de Boyle, en su principio, son la misma y el mismo de la mujer barbada del circo – la conjunción inesperada de dos elementos.

El fenómeno del reality show, en suma, contiene una crueldad básica.  Una crueldad que el reconocer a los participantes, suicidas o no, como «voluntarios» no alivia por completo.  Los «voluntarios» están buscando la fama absoluta que la cultura pos moderna nos presenta como deseable, y esa fama redunda en una sobre-exposición que agranda y agrava cada falta, cada arruga, cada mueca, que convierte todo defecto en una tara pública y toda decisión, por pequeña que sea (¿me saco las cejas? ¿me disculpo con el compañero de cuarto?) en el inicio de una cadena de consecuencias que puede desencadenar en la fama, en el ostracismo de la expulsión del show, o en la muerte misma.

Seguiremos hablando de esto. Por lo pronto, celebremos a Boyle y a su hermosa voz.  Celebremos también nuestra privacidad, nuestro anonimato, la relativa inconsecuencia de nuestras acciones cotidianas, y nuestros secretos.  Sospecho que hoy, tal y como en los días del Imperio Romano, se está mejor en las gradas que en la arena. La pregunta es por qué estamos tan empeñados en saltar a probar suerte,  a cucar al león.


1500

waterEl Belfast Telegraph reporta hoy que 1500 agricultores en el estado indio de Chattisgarh se han suicidado en masa.  1500.  El equivalente a cuatro aviones jumbo, escribe Malika Chopra en el Huffington Post.  50 salones de clase llenos de estudiantes, en el recinto donde trabajo.  Llevados a la desesperación extrema por un ciclo que envuelve bajas en el nivel del agua, poca lluvia, y prestamistas usureros.  Los que le prestaron a los agricultores a intereses escandalosos.  Pero también los que le prestan a los países con los megaproyectos de colateral.

La sequía experimentada en esa región no es puramente «natural».  Hace décadas que activistas indios e internacionales han estado denunciando el mal manejo del recurso.  Dice Vandana Shiva que el agua, tradicionalmente un bien común y suficiente, se ha convertido en uno privatizado, manipulado e insuficiente.  Ejemplo de esto son los grandes diques o represas, que almacenan el agua en puntos clave para redirigirla a las áreas más «comerciales.»

And meantime the areas that were getting water through the river, the wells that were being re-charged by that river, the fisheries that were being supported by that river, are killed. That cost is never taken into account.

La agricultura tradicional que alimenta y emplea bocas y manos locales sufre así las consecuencias de un desarrollo, o más bien de una forma dominante y particular de desarrollo, a menudo promovido y financiado por organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, que obliga a las aldeas a mudarse, que cambia el curso de los ríos, que destroza sistemas acuíferos,  y que sumerge familias  (y países enteros) en deudas impagables.

Entrada relacionada:  Agua Gratis

It’s for the kids, stupid!

coopdailysun[Reprinted from my column today in the Puerto Rico Daily Sun.]

Good-bye, optimistic campaign promises; Hello, calls for urgent action. In the midst of what government officials in Puerto Rico have characterized as a three year recession, President Obama’s stimulus package seems to have renewed the hopes of most politicians and citizens alike. The package contains some measures that are best conceived of as short-term boosters – such as extending unemployment benefits and investing in job-creating public works. Others, like those directed at the improvement of K-16 education, are presented as long-term investments to increase U.S. future workers’ ability to compete in an increasingly knowledge-based global economy.
The long-term intention behind education-related investments in the proposed package is evidenced, for example, by the 41 billion for K-12 Title I programs and the 6 billion directed at higher education.

I’m all for long term investments in education. I am however concerned with the potential loss of this important and timely opportunity.

Take for example the case of E-Rate, an ambitious effort designed to help poor schools connect to the Internet. This program has distributed billions of dollars to schools and libraries that serve low-income populations. In its early years, the amount of money involved was fertile ground for all kinds of trouble. In El Paso, the school district paid IBM 35 million to build a network that the New York Times describes as «powerful enough to serve a small city»; in Florida, a 1 million dollar network was created to serve the needs of a 650 pupil elementary school; in San Francisco, a contractor was found guilty of rigging bids and bribing officials; and in Puerto Rico, after an investment of 100 million to hook 1500 schools to the internet, only a handful were online – partly because the schools had no computers to hook to the new networks.

In spite of massive expenditures that promised to leave «no child behind», the United States in 2006 was one of only three (out of 34) OECD countries where younger workers were less college-educated that older ones. Hundreds of Puerto Rican schools are in «Improvement Plan» (an euphemism for «academically troubled»). The effectiveness of big investments in the improvement of education will depend on careful management of funds that target well-known and well-researched problems. Good data and best practices abound. Let’s use them.

In times of crisis, a solid government investment in the economy makes sense-if the government doesn’t, who will? FDR applied this notion with great success during the Great Depression. But these investments need to be watched after carefully, and to include a plan that measures results and holds contractors accountable to the citizenry. We want this investment in education to be truly long-term – to focus on what is good for the children, conceived of as future adults that will have better jobs (and thus contribute to a better economy) as a result of our actions today. We do not want this particular portion of Obama’s stimulus package to end up in CEO’s pockets, like some of the recent bailout funds did, or to create short term jobs and feed ghost companies, as happened with E-Rate and other initiatives. As the package gains momentum in Congress, and people in Puerto Rico and the US enjoy some well-deserved and sought after hope, let us keep an eye on those who may see the effort to provide for the economy’s long term health as an opportunity for their short-term gain. Our education is just too important.

Del nacionalismo boliviano y otros pesares

bolivia1«In Bolivia, a Tight Grip on the Next Big Resource», «Bolivia has lithium, and the president intends to make world pay for it», leen los titulares del International Herald y del New York Times, respectivamente. (Gracias al amigo y colega Walter Díaz por compartir la información entre trabajos y café hoy). Me pregunto cómo leería el titular si apareciera un pozo petrolero en un baldío en Texas propiedad del gobierno norteamericano. «U.S. government officials find more oil in Texas and have the NERVE to, like…sell it and everything. THEMSELVES, you know? They refuse foreign companies to take charge of the whole thing…»…Ajá.

Pero bueno, la noticia. Puede ver la versión del NYT aquí, la del IH acá, y una del Guardian aquí. Parece que los hechos son más o menos así: Resulta que hay litio, y mucho, en Bolivia, más que en cualquier otra parte del mundo. Y resulta que los nuevos modelos de auto eléctrico, los de tantas compañías automotrices en problemas que confían en la nueva generación de carros eficientes para salir del atolladero económico, podrían usar ese litio. Es el metal mas liviano, el sólido de menor densidad, y los expertos en el tema indican que es posiblemente el material más apropiado para el desarrollo de baterías para esos nuevos vehículos.

Pero mi picada de ojos, mi pasme y parpadeo, no son consecuencia del litio. Enhorabuena para los bolivianos, los carros, y todos los demás beneficiarios lógicos. Mi sorpresa tiene que ver con la cobertura del asunto en la prensa.

Una búsqueda en google news (un motor que usa lo que tal vez sea el algoritmo más sofisticado de la red, para elegir sus noticias, pero que tiene también sus limitaciones, tal vez un día de estos lo hablemos aquí) rinde tres noticias principales: Las de IH y NYT (en realidad dos ediciones del mismo periódico) citadas arriba, y la de Guardian. Permítanme ilustrar mi malestar con algunas citas:

«Rather than helping lead the way to a cleaner, more fuel-efficient future, however, Bolivia could be a case study on the limits to globalisation.» (The Guardian)

«The country’s socialist president, Evo Morales, and its powerful union leaders are all deeply suspicious of foreigners, and their politics could stymie yet another opportunity for Bolivia to improve the lives of its citizens.» (International Herald Tribune)

«Japanese and European companies are busily trying to strike deals to tap the resource, but a nationalist sentiment about the lithium is building quickly in the government of President Evo Morales, an ardent critic of the United States who has already nationalized Bolivia’s oil and natural gas industries.» (New York Times).

El blog que el New York Times mantiene sobre Bolivia, revisado hoy, por cierto, tiene el mismo sabor: Foto de indígenas pobres, acompañada de una introducción al país cuyas primeras tres oraciones dejan la intención editorial muy clara: «Bolivia is South America’s poorest country, with about 60 percent of the population of 9.1 million mired in poverty. Since the election of President Evo Morales in 2006, regional tensions have grown.»

El subtexto, la insinuación, la sugerencia son claros: Que aquí hay un caso de un gobierno que no cede a las necesidades de la globalización, cuyo nacionalismo le impide tomar decisiones económicas justas, que obstaculiza el que las empresas internacionales metan mano para manejar un recurso mineral importante que el mundo, que el ambiente, que los mismos bolivianos, necesitan con urgencia…y por supuesto, las referencias obligadas al socialismo de Evo Morales, que no podían faltar.

Prometí que las entradas en «picada de ojos» serían breves, así que hasta aquí. Pero no puedo evitar pensar en unos paralelos históricos interesantes. En los tantos países cuyas agendas económicas son dictadas por organizaciones y bancos internacionales cuyos intereses no son los del país en desarollo sino los del capital foráneo…Jamaica, por ejemplo, retratada de forma terriblemente hermosa en el libro de Jamaica Kincaid y en la película Life and Debt, isla tratada de «egoísta» porque cometió la osadía de entrar en tratos con Europa por su cuenta para venderle guineos buenos y baratos…O el gobierno venezolano, que desde que le ha dado por explotar su petróleo y usarlo para construir alianzas con otros países, se ha tenido que aguantar la etiqueta de «dictadura» a pesar de depender de las urnas tanto o más que el nuestro…

Supongo que estamos a la espera a ver que pasa con Bolivia.

SOS: mil puntitos para salvar la Amazonia

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En una demostración previa a la apertura del Foro Social Mundial en Brasil, sobre mil indígenas de distintas partes de la región colaboraron para componer un mensaje urgente, fotografiado desde el aire y visible aquí. (Foto de Prensa Asociada, Spectral Agency, Lou Dematteis). «Estamos elevando nuestras voces en un alerta al mundo, y especialmente los países ricos que aceleran su destrucción«, dijo Edmundo Omoré, miembro de la comunidad indígena Xavante del estado de Mato Grosso. (Puede ver la noticia más completa aquí y aquí.)

Y me sentí aludida. Que cosas…una, tan ambientalista, aquí, sin meterse con nadie…

Porque por más ambientalistas que nos cantemos, se me ocurre que jamás seremos tan ambientalmente correctos como alguien que, en un día típico en un entorno distinto, no consuma ocho onzas de café en un vaso de foam, un yogurt en uno de plástico de esos que el municipio no recicla o recicla de manera tan extraña y errática que todos sospechamos que no recicla nada pero que seguimos llevando para sentirnos menos culpables, especialmente después de consumir cerca de ocho papeles tamaño carta para que sólo tres hojas quedaran bien impresas porque no estábamos centralizando la fotocopia apropiadamente en la fotocopiadora que además de consumir electricidad también gasta tinta, y que por más que reciclemos cartuchos la única manera de mejorar la cosa significativamente es usar menos tinta, pero iba por el yogurt y a mediodía fue un wrap que como bien indica su nombre estaba envueltito en papel de cera y una diet coke que traía, cómo no, vaso, tapa y sorbeto «desechables» (aquí lo único desechable parece ser el planeta), y no me habían dado las dos de la tarde y sin intentarlo, y sin ser particularmente botarata, ya había consumido más calorías y producido más basura que lo que consume y produce la mitad de la gente del planeta en su cotidianeidad…

Nuestra rutina diaria de consumo, aún la de aquellos que con cierto orgullo hacemos el intento de no pisar muy duro al planeta, es la «flecha de oro» que mueve el sistema que empieza con extracción, pasa por el consumo y termina con la basura – 99% de la producción es basura antes de cumplir los seis meses. Pulse aquí para verlo más clarito en el excelente video «story of stuff«. 4.5 libras de basura promedio por persona por día en Estados Unidos.

Reciclar está muy bien, pero es insuficiente. Tenemos que buscar formas de consumir menos. «I say the ones that are not being realistic are those who think we can keep up current rates of consumption«, como dice Annie Leonard.

Pero volviendo al Amazonas: El Foro Social Mundial de este año, decía, ha comenzado. Y más que nunca, los grupos indígenas del mundo se convierten en un símbolo potente. No tanto como la cosa folcórica y romanticona al estilo de la Pocahontas de Disney (que esos símbolos de Disney lo que hacen al final del día es generar más consumo y más basura), sino como portavoces de los peligros reales, gigantescos, que surgen de la relación disfuncional que las «economías desarrolladas» han creado con el planeta (sí, las mismas economías que se meten a darle consejos y préstamos de usura a las demás), para multiplicar el dólar y eliminar especies. No hay que ser muy de izquierda para ver que el esquema actual del capital por capital para capital no está funcionando. Eso, como los mil cuerpos que nos recomiendan salvar el Amazonas, se ve de lejos. SOS.