our best investment

In his budget address a few weeks ago, governor Fortuño referred to public, affordable higher education as a “privilege” that Puerto Rico provides to its students  at no small cost to its citizens.  To reinforce the message, he compared UPR tuition prices to the much higher ones of other, private, higher education institutions in the island, and of colleges and universities in the United States.

In an  “us vs them” move seemingly designed to conceptually place responsible tax payers against  protesting students, he stated that “tuition paid by students, when they do pay, is but a 3% of the university’s budget…the rest is paid by us taxpayers. Which is why our people, just and noble, yes, but also democratic and respectful of law and order,  get upset when they see what we have all seen in the University these past two days.” As the strike grew bigger and more complicated, today involving all of the 11 campuses, a number of public and private citizens have echoed the governor’s general message, portraying the students as selfish, privileged, disorderly, and “ideologically” driven.  As I write this column, the president of the UPR’s Board of Regents is stating, on the radio, that the striking students are “breaking down the institution”.

At the heart of this image is the idea that the university is too inexpensive for the individual students and too expensive for the state, thus rendering student complaints about the elimination of tuition waivers, and their insistence that tuition rates stay low, as shallow.  I propose we examine this notion. Is the university really “too cheap”?  Is it a “cost” to the state?  “Cheap” and “expensive” are relative terms, and they arise from comparing the costs of the UPR with other institutions.  However, is the comparison with private institutions in the island, and with public and private universities in the US, an appropriate comparison?

Private institutions in the island have helped the country meet an increasing demand for higher education degrees but in terms of efficiency and value, economic studies have shown that the University of Puerto Rico,with  double the graduation rate and producing 95% of the island’s research output, represents the best return on investment for public funds.

Universities across the United States, a country traditionally known for its excellence in higher education,  are experiencing problems that the states are concerned with.  Two (related) ones are 1)access issues faced  by minorities and low-income students and  2)the production of STEM (Science, Technology, Engineering and Math) degrees.  Access problems are in great part due precisely to increasing tuition costs in 4 year colleges and universities.  STEM degrees hover around 20% of US degrees, at a time when the country desperately needs to increase the domestic STEM workforce.  Mainland universities have an average of only 14% of their student body qualifying for need-based Pell Grants.  A number of efforts in the United States, including the intensive use of federal ARRA funds, are directed at increasing the number of underrepresented students and of STEM degrees.

In contrast, at the University of Puerto Rico, 40% of the degrees are STEM, and two-thirds of its student body qualifies for need-based aid.  The UPR produces today 16% of the Hispanic STEM workforce in the US.  Historically, the people of Puerto Rico have viewed their public university not as a cost or as a burden but as an investment-the kind of investment most needed in times of economic crisis.

The governor is fond of the “family” metaphor.  He often compares Puerto Rico and its current fiscal crisis with a family that needs to make hard choices to face periods of economic crisis, and wonders out loud about why the  UPR cannot seem to be able to “tighten its belt” like so many families have done around the island.  But even within the metaphor, choosing to take resources away from the public university in times of fiscal crisis would be akin to taking away children’s educational opportunities.  Few families would agree with this choice.

The constitution of Puerto Rico (section 5, art.2) provides for a free public education system covering grades 1 through 12.  This was in 1952, when a high school diploma brought a certain amount of prestige and a number of job opportunities.  It could easily be argued that what the high school diploma meant for the fifties, the college degree means for today.

Affordable, public higher education cannot be seen as cost or expense, but as value. It is one of those things where Puerto Rico consistently “lo hace mejor.”  It is one of the best investments we have made as a collectivity, as a society. Let us protect it.

literalmente

«…El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestas a luchar contra el olvido: Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que herviría para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita….Pero el sistema exigía tanta vigilancia y tanta fortaleza moral, que muchos sucumbieron al hechizo de una realidad imaginaria, inventada por ellos mismos, que les resultaba menos práctica pero más reconfortante.«

– G. García Márquez, Cien Años de Soledad

Cuando hace poco más de un año comencé a escribir en este blog, lo describí como un espacio para «mirar con incredulidad lo cotidiano, y buscar la humanidad en lo que nos parece ‘exótico’.» Todavía me parece que de eso se trata este ejercicio, más o menos semanal, de escribir, de parpadear.  Y mirar lo cotidiano de ese modo requiere asumir cierta distancia- no el distanciamiento frío que las recetas de laboratorio postulan (y que los científicos creativos no siempre siguen), sino la mirada curiosa y oji-abierta del marciano.

O del turista.  O del antropólogo turista.

Ese pasaje inolvidable, de los mejores en una novela que sin duda tiene que ser una de las mejores de la historia, fue lo primero que me vino a la mente cuando, entrando a Mérida en un taxi, me topé con el primero de muchos ejemplos de lo que de inmediato bautizamos como «la literalidad»:  Un letrero declaraba, inequívocamente, el nombre de un establecimiento como «FARMACIA SIMILAR», y por si acaso no quedaba claro, remataba en el subtítulo que allí vendían «LO MISMO PERO MAS BARATO.»

En los días subsiguientes, entre una cosa y otra, anoté otros ejemplos de literalidad en la libretita que los marcianos, digo, los antropólogos, solemos (con una mezcla de verguenza y orgullo) cargar con nosotros a donde quiera que vamos.  Encontré nombres como los siguientes:

  • SERVI-FRESCO, en un servicarro donde venden refrescos…
  • TIPO-HOTEL, en un establecimiento parecido a un hotel pero sin lujos, y más barato…
  • PLAN MAS X MENOS, en un plan de teléfonos con más minutos por menos dinero…
  • VIDRIOS Y ALUMINIOS, en una tienda de…vidrios y aluminios….
  • CERVE-FRIO, donde venden cervezas, y están frías…
  • ACEROFERTAS, los mejores precios en acero de todo Mérida…
  • OAXACA MIEL, miel importada de Oaxaca…
  • AUTOPISTA MERIDA-CANCUN, nada de nombres de próceres vivos o muertos, que allí las autopistas se nombran con la fórmula punto A-punto B…
  • AUTO TUR – autobuses para tours.  En algún momento nos subimos en uno…
  • CAFI-ASPIRINA, la combinación ganadora para tratar el dolor de cabeza.  Cafeína y aspirina. Juntas…
  • BOVINOS, una churrasquería, o en buen puertorro, «steak-house»…

Y así por el estilo.  Una vez nos fijamos en los primeros dos o tres, estábamos rodeados de ejemplos de esa literalidad exquisita, encantadora, cotidiana y exótica a la vez.  Y nos encantaba. ¿Por qué? Tal vez porque nos resultaba un poco familiar, nos traían un saborcito de negocios de pueblo, un recuerdo infantil, de espacios que se llamaban «Mueblería Z» porque vendían muebles, «Farmacia X» si vendían fármacos, o «Ventanas Fulano» si vendían ventanas y el dueño se llamaba Fulano.  No «Rooms to Go», que suena a servi carro de mesas y sillas, o «Walgreens», que sugiere un laberinto de arbustos color esmeralda, o «Wendy’s» que lo que vende son hamburguesas y donde la dueña no se llama Wendy.  Tal vez, porque de tanto ver etiquetas que, en mi país, en lugar de designar la cosa apelan a un simbolismo complejo donde los niños aprenden a venerar y desear la cosa antes de saber de qué cosa se trata (¿qué significa la palabra PEPSI? ¿Cuántos grados de separación de significado hay entre la frase «TRES MOSQUETEROS» y un simple chocolate?  ¿Y quién demonios era MacDonald, y cómo y cuándo se le ocurrió la malhadada idea de freír papas?)

Tome, por ejemplo, el caso de la CafiAspirina.  Lo mismo que Excedrin. ¿No es acaso el primero claramente un nombre superior, más bonito, y más claro? Supongo que a las corporaciones les resulta más conveniente que el consumidor desarrolle lealtad hacia la marca, no necesariamente hacia el uso del producto original – así pueden vendernos más cosas, explotando la tendencia que tenemos a comprar lo que nos resulta familiar (aunque no lo necesitemos).  Así, Tylenol nos vende no solamente el analgésico original (que en mi Macondo podría llevar una etiqueta como «ASPIRINA LIGHT»), sino líquidos para la sinusitis, la monga-con-fiebre, la monga-sin-fiebre, la casi-monga, la-monga-de-día, la monga-de-noche…etcétera.

A veces, una puede atisbar la literalidad original en las etiquetas de hoy.  Así, la cosa se aclara cuando le explico a mis hijos que KFC se llamaba Kentucky Fried Chicken, cuando nos permitimos la especulación sabrosa, entre mordiscos, sobre los hábitos chocolateros de Athos, Porthos y Aramis, cuando descubrimos que la hija del fundador de Wendy’s se apodaba…Wenda (close enough).

Como en el Macondo que describió García Márquez, usamos la explicación, real, imaginada, ambas, para vacunarnos contra el olvido.  Quizás por eso es que a pesar de la presión constante para que nos volvamos cada vez más superficiales, todavía preservamos la inclinación por estudiar historia y todas esas otras artes (cine. literatura. poesía. etnografía. chisme. leyenda.)  que nos permitan, como a Pilar Ternera, articular el recuerdo, las conexiones, la explicación. La humanidad común. La vida.

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Haití: La caridad y la otredad

Tal vez por aquello de ser antropóloga, o tal vez por preguntona, lo primero que sentí no fue la indignación, sino la pregunta:  ¿Por qué? ¿En qué estaban pensando los médicos que sonrientes, nos miran desde las fotos, cerveza o negra pierna de paciente en mano? ¿Qué motiva la sonrisa?  Y más extraño todavía, ¿qué motiva la foto?

Posiblemente sean hasta buenas personas, estos médicos que salen en las fotos.  Después de todo, fueron allá a ayudar.  Pero las fotos revelan algo turbio.  O lo confirman, porque suele haber turbidez en todo lo que tenga que ver con la forma en que el mundo trata a Haití. Aún en medio del ejercicio de la  caridad.

Busqué en la prensa y en facebook, donde empezó el escándalo.  Pero no encontré muchas respuestas.  Encontré sólo indignación.  Probablemente justificada, dicho sea de paso.  Una mujer semi-desnuda a quien le suman, encima del vejamen de la semi-desnudez y de la tragedia de la amputación inminente, la humillación de la fotografía.  Tal vez no la ha visto, tal vez no sabe que la han fotografiado, pienso, para consolarme un poco.  Pero entonces es peor, me riposto. Si ni siquiera sabe, si no tuvieron la decencia de pedirle permiso, de avisarle, entonces es peor…

Veo otra foto, ésta de un niño, o niña.  Un cuerpito amputado. Me pican los ojos, se me anudan el alma y la garganta, me siento culpable..no sé exactamente de qué, pero de algo. Cierro los ojos, aprieto next.

La foto que le sigue no contiene ningún haitiano.  Sólo el médico boricua, armado con un rifle y una sonrisa.  Y sigo sin entender por qué (¿por qué tiene un rifle? ¿por qué sonríe?), pero empiezan a tener algo de familiar.  No tanto las fotos como las sonrisas.  ¿Donde he visto sonrisas como esas antes?

Varias respuestas vienen a mi mente.  1.  En el escándalo de Abu Ghraib, las sonrisas de los soldados que martirizaban a sus víctimas iraquíes y que posaban junto a ellos en situaciones que dejaban clara la diferencia de poder entre prisionero y soldado.  2.  En las fotos que los que visitan zoológicos suelen tomarse al lado de las jaulas, especialmente aquellas cuyos huéspedes son pensados como particularmente peligrosos (tigres, leones, culebras) o, tal vez con mayor frecuencia, particularmente graciosos (delfines, chimpancés, avestruces.) 3. Los turistas colorados que se toman una foto cerca del «nativo» del lugar que visitan.

Todas esas situaciones tienen en común una combinación particular de dos seres:  Uno, dueño de la cámara o amigo/cónyuge/colega del que la porta, que sonríe para la audiencia que de seguro verá la foto y que él/ella conoce, porque será él/ella el que la enseñe; Otro, tal vez invitado, tal vez no, por el primero, tal vez sonriente, tal vez no, tal vez consciente de ser fotografiado, tal vez no,  un ser asumido como un «otro», como «diferente» de alguna forma fundamental, intrínseca, un «otro» que no le mostrará la foto a nadie porque no es dueño de la cámara, ni de la situación.

Claro que las tres situaciones que resumí arriba son, moralmente, distintas.  La sonrisa del soldado en Abu Ghraib que encadena al prisionero como un perro, o que lo obliga a posar, desnudo y en abierta violación a lo que su religión (la de la víctima), su ideología (la de la víctima) , le indican como correcto, es moralmente mucho más grave que el visitante que se toma una foto al lado del delfín o del chimpancé del Zoo, o que la del turista que se toma una foto al lado de un nativo que al final del día, quizás hasta esté de acuerdo.

Pero las tres ejemplifican una sonrisa que sugiere la satisfacción, el regodeo, de un ser relativamente acomodado, móvil, viajero, visitante, guerrero, que posa, feliz, junto a alguien a quien considera no solamente distinto, sino de alguna manera inferior.  Porque si pensáramos a ese «otro» como un igual, le pediríamos permiso, le ofreceríamos una copia de la foto, tendríamos un cuidado, un respeto, que ninguno de los ejemplos indica.

(Una excepción aparente: Las fotos que se toma la gente con los artistas, o las figuras políticas.  Ahí suele también haber sonrisa, pero no la sonrisa que genera la situación que aquí estoy describiendo.  El artista o figura pública no es menos poderoso que el dueño de la cámara, es dueño de la situación, y es equivalente a un monumento, una maravilla.  Típicamente es objeto de la admiración del que toma la foto.  Es percibido como un «otro», pero superior, no inferior.  Y la sonrisa resultante es distinta, aniñada, agradecida.)

El escándalo de los médicos enviados por el Senado a Haití se parece, más que a ningúna otra foto, en el contenido, en las sonrisas, al de Abu Ghraib. Distinto, sí, en que después de todo no estaban torturando sino curando, aliviando, al «otro», pero parecido en la sensación que la fotografía produce en el que la mira.  Hay alguien sufriendo y hay alguien feliz en la misma foto. Y el que está contento domina la cámara y la situación.  La diferencia racial le añade otra capa de desazón al asunto – el feliz tiene la piel más clara que el sufriente. Y no sabemos si el sufriente sabe de la foto, o si le importa. De hecho del sufriente no sabemos nada, es un prop, un signo, un espectáculo, dentro de una escena donde el protagonista, el que tiene nombre y profesión, es el doctor.  Del sufriente sabemos sólo que sufre.  Se le ha negado su historia, su humanidad, su protagonismo. Podría ser cualquiera de los tantos amputados, víctimas del terremoto, de la esclavitud, de los bancos internacionales, de la globalización, de los tiranos locales y mundiales, de la indiferencia, del racismo, del desinterés.  El primer país del mundo en abolir la esclavitud, castigado y maldecido para siempre por tener el descaro de tomar esa abolición en sus manos, en lugar de esperar por la generosidad y la diplomacia blancas.

La caridad es mejor que la indiferencia.  Pero aún en medio de la caridad afloran, como un burbujeante precipitado químico, inesperado pero inevitable, las ideologías que rigen nuestra actitud (y la del mundo) para con Haití.

Posdata:  Me quedé pensando en este post mientras hacía otras cosas y entré de nuevo para aclarar algo que me parece importante: Esta entrada examina otro ángulo – la idea de que el tipo de foto mostrada (especialmente las que contienen pacientes) son sugestivas de esa perpetua otredad, de ese racismo, de ese desprecio, que el mundo ha mostrado por el pueblo haitiano por tanto tiempo, y que muestra aún mientras lo ayuda.  Que el paciente haitiano no merece la misma privacidad, o seriedad, que el paciente común y corriente. Que sentimos simpatía pero nos quedamos  cortos en empatía.

No creo que estos médicos merezcan un castigo que anule sus carreras o afecte radicalmente sus vidas.  No los acuso por beber cerveza (yo probablemente me hubiera bebido varias, después de un día trabajando en una tragedia como esa) o por lo que algunos en internet están llamando, con desprecio, «fiestar» en plena tragedia.  De hecho me parece que con todas sus faltas, el médico que opta por irse a Haití a ayudar de gratis es digno de admiración-después de todo, la mayoría de nuestros médicos se quedaron acá, algunos haciendo muchos chavos.  Quizás, si hubieran sido parte de un contingente más experimentado, como el de Vargas Vidot, esto no hubiera pasado.  Ojalá que los que salen en las fotos sigan cultivando la generosidad que mostraron al tomar la decisión de ir a ayudar,  y que a la vez opten por examinar sus prejuicios -ellos, y nosotros.  Ese, y no el castigo,  sería el mejor resultado de todo este episodio.

Wilkins duerme desnudo, dije.

perfumeHace algún tiempo leí algo sobre lo cual quise escribir, pero no lo hice entonces.  Creo que estaba muy ocupada, que no tenía tiempo, que no tenía energía…  O que no sabía a ciencia cierta qué decir.  Quería decir ALGO, de seguro, pero ¿qué?

¿Qué decir de la noticia, en noviembre, que nos anuncia alegremente que pronto estaría disponible el perfume basado en el ADN de Michael Jackson?

Es una de esas noticias que simultáneamente importan poco e importan mucho.  Es una noticia basura, realmente. Una enorme tontería. Y a la vez, tremendamente significativa, reveladora.

Creo.

Veamos.  Por un lado, existen noticias como el incendio de CAPECO (o el derrame de la Exxon), la masacre de la Tómbola (o las de Darfur), la cumbre de Copenhagen (o la de Kyoto), Evo gana las elecciones (o Chávez, o Zapatero…) Esas noticias que sin reparos podemos llamar «importantes», esas que nos sentimos orgullosos de saber o de querer saber porque nos marcan como personas preocupadas, ciudadanos cabales, seres pensantes.

Luego están las que definitivamente son basurita noticiosa, las que nos averguenza un poco seguir: Otra chica más que alega haber sido amante de Tiger Woods, la nueva cirugía plástica de MariPili, un divorcio, una gordura, una adicción….la vida público-privada de los famosos.

Tengo un recuerdo muy claro, clarísimo, de estar de niña parada frente a la caja registradora esperando que mi abuela terminase de pagar nuestra compra. Por alguna razón, los ojos de los niños quedan óptimamente ubicados frente a las Veas, las TeveGuías y los Jazmines de la vida.  De repente me doy vuelta y le anuncio a mi abuela, en esa voz alta que los niños reservan para las noticias más inapropiadas  «Viejita, aquí dice que Wilkins duerme desnudo.»  Salí, o más bien me sacaron, por el brazo del escandalizado local.  Creo que casi se nos queda la compra allí. Y yo no estaba sino leyendo, inocentemente,  un «titular». Y aclaro que no había nadie desnudo en la portada.

¿Se llaman «titulares» esas líneas que en portada nos indican quién duerme desnudo, quién se divorcia, o quién se acaba de transferir grasa de un glúteo a una batata-o viceversa?  ¿O solamente los llamamos titulares cuando son «noticias»? No lo sé.  Pero en cuanto me planteé la pregunta, aquí mismo, ahora, en «real time», abrí la portada de la edición electrónica del Nuevo Día y el «titular» me  notifica que Madonna prefiere comprar zapatos a tener sexo.

Bueno, pero sigamos, que no es de Madonna ni de zapatos (ni de sexo) que se trata esta entrada en el blog.  Les decía que hay un perfume que está basado en el material genético de Michael Jackson, y que eso por alguna razón me produjo deseos de decir algo pero que no estaba muy segura de qué…Creo que es porque se trata de una de esas «noticias», que contrario a la de CAPECO o la de la Tómbola no nos dice mucho, empíricamente, pero revela mucho, metafóricamente, si se quiere.

Cuando leí lo de Michael y el perfumito que nos permite acceder a una especie de «trocito» de él, recordé que hace mucho leí en alguna parte un relato del tipo novela histórica, espantoso y encantador,  sobre el tránsito del cadáver de San Juan de la Cruz (creo que era San Juan) de una comarca a otra para ser enterrado. Aparentemente el cuerpo comenzó el trayecto entero (con todos sus pelos, sus extremidades, su ropa, su rosario, usted me entiende) y llegó al otro lado un tanto…menoscabado, por llamarlo de alguna manera.  Le faltaban cabellos, uñas, dedos, pedazos de ropa, prendas, cantitos de carne…Y esto no era vandalismo – era un acto de adoración póstuma de sus fieles seguidores.

¿Será que en siglo 16 los santos eran como las celebridades de ahora? ¿Y si Madonna o Ricky Martin se mueren, y da la mala pata que nos dá por transportarlos en burro, lentamente, a través de los Estados Unidos, sin mucha vigilancia, llegarían enteros al otro lado?

Supongo que será la marca del fanático fiel, untarse el perfume ese. Es como arrancarle un pedacito a ese ser que es mortal pero nos supera. Mortal pero no exactamente humano.  Tal vez las celebridades ocupan la zona gris de Hércules, o Aquiles – son casi humanos.  San Juan por la fama de sus milagros, Michael por los milagros de su fama.

Y hablando de perfumes, ¿recuerdan esa escena en la novela «El Perfume»? Si no se la ha leído, hágalo.  Es maravillosa, espectacular, y horrenda.  No la arruino, por si la va a leer-sólo permítame aludir a un momento en donde tras obtener, criminalmente, la esencia perfecta, un hombre que no es capaz de despedir olor o peste alguna se unta el perfume ideal, se acerca a una multitud,  y es tan exitoso su aroma que…no, no choteo. Pero le adelanto que hay mordiscos. Muchos. Cariñosos, inevitables. Todo el mundo quería un cantito del deseado.

¿Se tratará de eso? ¿De tener un pedacito de Michael, de ese pobre ser atormentado? ¿Cuál será la audiencia del producto, el nicho del mercado? ¿Los fanáticos que quieran tener algo del ídolo en sí mismos, los morbosos que quieran ver a qué huele la esencia de un loco genial, los noveleros?

Recuerdo haber leído hace años otra novela.  No recuerdo como se llamaba.  En ella, una mujer enamorada decide comerse a su novio. La novela es bastante escueta en cuanto al asesinato se refiere – casi todas las páginas, si recuerdo bien, describen  la estrategia para preservar y consumir el gran cuerpo, y así preservar y consumar el gran amor.

Me imagino que cuando vea el cartel que me anuncia que la fragancia de Michael está disponible en el counter a mi izquierda, no la compraré. [Creo que tampoco le hubiera arrancado un dedo a San Juan de la Cruz.]  Pero probablemente me daré la vuelta, y con grandes ojos y en voz más alta de los debido miraré a mi esposo y le diré «Mira, mi vida, Michael tiene un perfume después de muerto. Lo hicieron con su ADN.»  Y tal vez mi abuela, desde alguna parte, suspirará y me sabrá incorregible.

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un aplauso pequeñito, una corrupción grande, y una guerra «justa». (podcast, 14/dic)

parp50-150x150Escuche el podcast…

[podcast]http://rimabrusi.com/wp-content/uploads/2009/12/ParpadeandoPodcast121409.mp3[/podcast]

En el programa radial del lunes 14 de diciembre:

El aplauso pequeñito fue para…Álvaro Pilar, director ejecutivo de la Autoridad de Puertos. No, no estoy siendo sarcástica. El hombre merece un aplauso porque aceptó la responsabilidad por el muy comentado desastre del crucero que no pudo llegar.  Es decir, que confrontado con la triste realidad del barco que no cupo y tuvo que irse a la República Dominicana, Pilar no le echó la culpa ni al gobierno anterior, ni al partido de oposición, ni a Carnival. Se la echó él y se puso a buscar soluciones.  Muy distinta esa reacción de la de su jefe el gobernador, que inmediatamente siguió el algoritmo acostumbrado cada vez que algo sale mal: A) decir «no es culpa nuestra, nosotros no lo hicimos»,seguido de B) es culpa de la administración de (Sila, Aníbal) y C) lo resolveremos con una Alianza Público Privada. Veamos la cita de Fortuño:

“Eso lo presentamos como un problema que tenemos de diseño, especialmente en el muelle 3 que se hizo en los último años. Es un problema de diseño bien serio, porque los barcos más grande ya no caben allí. Sabemos que tenemos un problema grande de diseño en los muelles que se hicieron en los últimos años. Tenemos que arar con los bueyes que tenemos en este momento, pero sabemos que tenemos que cambiar varios de nuestros muelles y para eso están incluidos en nuestra lista de Alianza Público- Privada”, dijo el Gobernador en entrevista radial (WKAQ).

En el primer segmento criticamos el historial de Álvaro Pilar (y en especial la privatización planificada del aeropuerto), y aplaudimos cautelosamente su refrescante aceptación de responsabilidad con el asunto del crucero.

En el segundo segmento hablamos de Jorge de Castro Font , el ex-senador recientemente acusado de 182 cargos de corrupción.  Sin perder de vista la importancia de procesar a aquellos que ilegal e inmoralmente se enriquezcan a costas del pueblo, repasamos el continuo de prácticas, muchas de ellas cultural o legalmente aceptadas,  que culminan  con las prácticas ilegales en el pliego de acusaciones de Castro Font.

Y en el tercer segmento, repasamos el gran oxímoron – un presidente que en medio de dos guerras y habiendo escalado recientemente una de ellas, no solamente acepta el Premio Nóbel de la Paz sino que además lo hace con un discurso que habla de la guerra «justa» y «necesaria».

En la preparación del programa, además de fuentes noticiosas y académicas, recurrimos como de costumbre al rico contenido de la blogosfera boricua, y hoy en el tercer segmento mencionamos los blogs de paísciego.blogspot.com y de madrescontralaguerra.blogspot.com.

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Nota: Escuche el podcast oprimiendo el botón de “play”. También puede suscribirse al podcast buscando “parpadeando” en el iTunes Music Store o visitando el siguiente enlace directo: Parpadeando Podcasts. Recuerde que puede acceder a la transmisión radial de Parpadeando, en vivo, todos los lunes de 1:00-2:00PM en www.wpra990.com.

picada de ojos: Fortuño vs. Obama, 2012

palinamd_fortunoLa versión en línea del Primera Hora de ayer miércoles cita una noticia de Prensa Asociada que a su vez hace referencia a una columna de Newsweek que, dice el PH, menciona a Fortuño como posible compañero de papeleta de Palin. Cuando se me pasó un poco el susto, busqué la columna original de Andrew Romano en newsweek.com.  Parece, en primer lugar, que en la cadena formada por Newsweek, AP y PH pasó un poco como en ese juego de niños donde alguien dice un mensaje al principio de la fila, se lo pasan de oreja a oreja y al final llega convertido en otra cosa.  Porque la columna original, titulada Absurdly Premature 2012 Watch…the Governor or Puerto Rico…for President? de lo que habla es de Fortuño como posible candidato (sin la Palin) a la presidencia.

Ahí me volvió el sobresalto.  Pero yo soy de esos desafortunados seres que cuando más se asustan es cuando más tienen que mirar – de los que por ejemplo, tienen que examinar la aguja, con los ojos bien abiertos, mientras les sacan la sangre en el laboratorio clínico.  De modo que seguí leyendo.  Y escribiendo esto, para compartir con ustedes mi alarma así, en «real time».  La columna de Romano, que empieza por reconocer abiertamente y desde el título mismo lo absurdo que resulta discutir candidaturas republicanas con tres años de anticipación, relata lo que constituye, fundamentalmente, un chisme interesantísimo, un faranduleo político encantador.  El hombre divide a los posibles candidatos a presidente en cuatro categorías – los evidentes (gente como Romney y Huckabee), los «wild cards», como Palin o Gingrich, los «long shots» (republicanos prominentes que podrían correr, si quisieran), y…Fortuño.

¿Por qué Fortuño? Porque se lo mencionó personalmente al autor, como posible candidato, un personaje de nombre Grover Norquist, muy mentado e influyente en círculos republicanos, que entiende que Fortuño podría surgir rápidamente como un candidato nacional viable, y que ha logrado cosas «impresionantes» en Puerto Rico:

«He could pop up on the national level like that,» said Norquist, snapping his fingers. «I’m very impressed with both his presentation and what he’s accomplished so far.»

¿Quién es este señor Norquist? Es un republicano firmemente ubicado a la derecha de la derecha, emisor de la famosa cita «Yo no quiero abolir el gobierno [federal].  Simplemente deseo reducirlo a un tamaño que pueda arrastrar hasta el baño y ahogar en la bañera. («I don’t want to abolish the government. I simply want to reduce it to the size where I can drag it into the bathroom and drown it in the bathtub.»)  Su causa más sonada ha sido la reducción del gobierno y de los impuestos utilizados para sostenerlo, y es el autor del libro Leave us alone: Getting the government’s hands off our money, our guns, and our lives.

¿Y por qué esta persona está «impresionada» con Fortuño?  Porque, dice Romano en la columna, Fortuño ha logrado utilizar efectivamente el estímulo que resulta de las políticas de «big government» de Obama para hacer todo lo contrario – recortar la nómina gubernamental. También, dice Romano que le dijo Norquist, Fortuño aprovechará que tiene una «legislatura republicana» (ejem…reality check para la mayoría de los legisladores, que se pensaban demócratas) para pasar dos medidas más, al gusto de sus colegas en el continente: Un proyecto de «school choice» (léase privatización del sistema de educación público) y otro de «reducción del tope de impuestos» a los que más ingresos generan.

El autor de la columna deja claramente establecido que la idea de Fortuño como candidato es lo suficientemente remota como para salirse incluso de la categoría de «long shot».  Pero una cosa es clara: Las políticas públicas y las ideologías que aquí están haciendo a Fortuño cada vez menos re-elegible en unas elecciones boricuas son dulce carnada para la extrema derecha norteamericana, que ha demostrado ser capaz de aceptar como parte del club a políticos minoritiarios ultra-conservadores (¿se acuerdan de Condoleeza Rice? ¿y de Alberto González?) y que necesita caras nuevas y jóvenes con bocas que emitan mucho la palabra «cambio».

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quiero creer en las apepé…

hollow…pero no puedo.  No puedo por instinto, por reacción inmediata, pero más aún, no puedo por lo mismo que leo en los espacios que más simpáticos le son a esta nueva-vieja forma de gobierno.  Hoy decidí darles el break conceptual a las apepés (Alianzas Público Privadas) mirando dos fuentes que ni el más conservador de mis lectores podría criticar: el semanario  Caribbean Business (que por cierto,  nos advierte que las apepés son nuestro último chance, en portada), y el portal mismo de las APP.

Primero el portal, que nos informa que La Autoridad tiene la misión de guiar y facilitar el establecimiento de Alianzas entre el Gobierno y entidades privadas… con el fin ulterior de facilitar el desarrollo económico y el enriquecimiento de la calidad de vida en Puerto Rico. So far, so good. Suena hasta bonito.  Lo privado y lo público se unen con el fin de lograr el bien común.  No el «profit» necesariamente, sino el bien común.  Esto es consistente con la insistencia del gobernador de que las APP no son un caso de privatización, sino una cosa «nueva».  Qué cosa, no me está claro, así que voy a la sección más prominente del sitio (un sitio web bonito, por cierto, con molinos y puertos que nos susurran un futuro posible), al arte que me invita a acceder al contenido de la reciente conferencia.  Una conferencia que fue motivo, de paso, de una protesta en contra de la «privatización» que el pueblo sospecha se esconde detrás de todo esto.

Pero nada, yo busco el plan, la explicación, lo que sea que haga las apepés distintas de las privatizaciones descarnadas y fallidas en el modelo fracasado que ya hemos visto en  las últimas décadas en Chile, Argentina, Rusia, Polonia, Bolivia, Iraq, New Orleans, Sur Africa…Busco porque quiero creer, y quiero creer porque aparentemente, según me dicen los representantes de mi democracia, no me queda otra, todo está roto, todo es un desastre…

Me encuentro con que el plan posible propuesto en el sitio, para empezar, lo incluye…todo.  He aquí la lista, copiada enterita:

Sanitary landfills; Reservoirs; Plants for electrical power production that are alternatives to oil; Mass transportation systems; Health, Security, Education, and Correction and Rehabilitation facilities; Affordable housing projects; Sports, recreation and cultural entertainment facilities; Wireless and land communication networks; High technology and mechanization systems; And other kinds of activity or facilities that are identified as a priority through legislation.

La lista es consistente con lo que dice Romero Barceló en su larguísimo editorial en el Caribbean Business de esta semana, donde apasionadamente alega que aunque el rol del gobierno es proveer seguridad pública, educación, salud, energía, agua, y esas cosas, esos servicios pueden pasar a manos privadas porque «whenever private enterprise can provide a public service more efficiently and at a lower cost to the public, we should allow private enterprise to do it. They, in turn, will provide the jobs». Dentro de mí, una voz de alarma (¿el ángel o el diablo de Tom, el gato  de Jerry?) me dice cosas como what about profit? ¿Cuándo, en la historia de este país, tal vez la de cualquiera, se ha logrado un mejor servicio de salud, agua o seguridad recurriendo a manos privadas que, contrario a las públicas, necesitan PROFIT para existir? Pero prometí leer con la mente abierta, leer para creer, así que paso la página de la columna de Romero y sigo leyendo otras en el Caribbean Business.

Miro, por ejemplo, la lista de los invitados a la conferencia celebrada en el Conquistador.  Salen en la historia de portada del Caribbean Business, y son muchos.  Algunos nombres me resultan familiares.  Rebusco un poco. Sólo un poco.  Y me encuentro cosas que me impiden creer en la solución de las APP.  Encuentro, por ejemplo, a Fluor Corp, el primerito de los invitados de la lista publicada en la página 21 y una compañía Fortune 500, y también uno de los contratistas más importantes en la «reconstrucción» de Irak y en las intervenciones de emergencia en Nueva Orleans tras el huracán Katrina.  No es un buen record-ambos procesos fueron duramente criticados en la prensa internacional.  En Irak, por ejemplo, la reconstrucción fue asignada (muchas veces sin mediar subasta) a compañías como Fluor, Halliburton y demás, en lugar de emplear a los muchísimo más baratos y desplazados contratistas iraquíes, contribuyendo así a la destrucción de lo que quedaba de la clase media iraquí, una clase media educada, secular y dispuesta a trabajar en la reconstrucción de su país, una clase que puedo haber sido empleada en lugar de desplazada, humillada y ofendida.

En Katrina, ya sabemos lo que pasó – el huracán causó 1,090 muertes en Nueva Orleans y el manejo posterior del desastre fue no solamente malo, sino carísimo: los chavos del gobierno se fueron todos a manos privadas como Carnival, Fluor, y BKR…Junto con entidades como Bechtel y Chevron, Fluor formó, por cierto, una mesa redonda después del asunto de Katrina, para quejarse al gobierno por ser víctimas de competencia deshonesta por parte de los «non profits» que insistían en meterse a Nueva Orleans a hacer de gratis lo que ellos querían hacer for profit

Y hablando de Bechtel, también sale en la lista de invitados especiales.  ¿Qué sabemos de Bechtel?  Sabemos que fundaron (junto con Pepsi y 6 compañías más)  un think tank en Estados Unidos que generó un documental, de PBS, para explicar y apoyar el uso de políticas de libre mercado para resolver todo tipo de problemas y servicios sociales.  Sabemos también, y esto es más reciente, que en 1998, Bechtel reportó 12.6 billones en ganancias, 2.4 de ellos en América Latina.  Uno de sus proyectos más importantes era la privatización del sistema de distribución de agua en Bolivia.  Bajo su dirección, el agua aumentó 300% en precio para los bolivianos – habitantes de uno de los países más pobres del mundo.  Pero qué más dá, ya sabemos que el agua no es un derecho humano.  El caso es que los bolivianos se cansaron, se tiraron a la calle, y exigieron que se le quitase el contrato a Bechtel, que por cierto ha tenido contratos similares para manejar agua en Manila.

Bechtel obtuvo también contratos en Irak por unos 2.3 billones, tras haber participado de un grupo (les gustan los think tanks, a estos individuos) que se dedicó a influenciar la opinión pública a través de columnas y noticias escritas por autores en su nómina, como G. Shultz, para promover la guerra en Irak (guerra de la que esperaban sacar tremendas ganancias) como una guerra «necesaria».  Por ejemplo, el tal Shultz escribió en el Washington Post en  el 2002 que la guerra era inminente porque «si hubiera una serpiente cascabel en tu patio, no esperarías a que te mordiese para entonces atacarla en defensa propia».

Bechtel estuvo también en el desatre de Katrina, donde cobraron chavos del gobierno (es decir, chavos de la ciudadanía) para proveer unos trailers para refugiados.  Hablando de cómo lo privado no necesariamente es mejor: En Cuba, donde no se privatiza ningún servicio gubernamental,  y a pesar de haber tenido 90% bajo agua una ciudad grande, en seis huracanes  (incluyendo a Katrina) han muerto solamente 16 personas.  Usted odie a Cuba todo lo que le de la gana-hay mucho que odiar allí, pero ese no es el tema de este post.  El punto es que  me resulta cada vez más claro que hay ciertas cosas que las manos privadas, por definición, tienden a hacer peor, no mejor, porque contrario a las públicas, tienen que hacer chavos, muchos chavos, para sus accionistas, para sobrevivir.  Las empresas y corporaciones privadas obedecen no a la lógica de la calidad de vida y el bien común a la que apelan en el sitio web de la Autoridad de las APP, sino a la lógica de la ganancia en constante aumento.  Bechtel, criticado recientemente por, entre otras cosas, tener vínculos con la familia Bin Laden y por extracción ilegal en el Congo, obtuvo el contrato en Luisiana para crear alojamiento para refugiados sin subasta, por tratarse de una emergencia.  Los contratos además fueron criticados por lo caros y por dejar fuera del proceso a potenciales postulantes locales.  Igualito que en Irak.

Podría seguir.  Las notas originales para esta entrada incluían otros personajes, como Goldman Sachs y Morgan Stanley.  Pero resumamos: Este es mi problema con las apepés –  me recuerdan un patrón de décadas recientes, un patrón magistralmente descrito por Naomi Klein en su libro, un patrón que temí ver llegar cuando empecé a notar (y comenté en este blog) un uso frecuente de metáforas que aludían al «desastre».  El patrón, llamado por Klein «complejo del desastre»,  es más o menos así:  Ocurre un desastre político (como un golpe de estado, como Chile o Iraq), financiero (como el colapso fiscal de los «tigres» asiáticos)  o natural (como Katrina o el tsunami en Asia), y  entonces el gobierno, preferiblemente ahuecado de antemano para volverse «pequeño y ágil» , declara que hay una «emergencia», y procede a venderle las necesidades de la población (ahora llamadas «oportunidades») al mejor postor…o al postor más amigo…o al postor mejor conectao…en fin.

Curioso el nombre del lugar que eligieron para reunirse – El Conquistador.  Curioso porque en los círculos izquierdosos latinoamericanos suelen referirse a los procesos globalizadores requeteneoliberales de las pasadas décadas como «la segunda conquista.» En la primera, los europeos se llevaron los recursos naturales.  En esta segunda, las corporaciones se llevan los bienes públicos (mal)administrados por los estados.

Me cuentan los que de eso saben más que yo, que un inversionista (un individuo, un grupo, una compañía) antes de invertir en  una idea se fija en los hacedores de la misma: ¿cómo són? ¿Qué record tienen? Como país, cada APP representa una inversión nuestra, de pueblo.  Es decir, en este caso Puerto Rico es también inversionista, y  aún dentro de la más capitalista de las lógicas, está en todo su derecho de pasar juicio sobre  el carácter de aquellos que quieren que invirtamos en una alianza con ellos.

¿Cómo son? ¿qué record tienen?

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The logic(s) of water*

water_bottle*Puerto Rico Daily Sun, 8 de mayo, 2009.  Une en una sola narrativa varios temas discutidos antes aquí, en el blog.

A few years ago I was driving through the center of the island with my family, a road-trip style summer vacation. Feeling thirsty, we decided to stop at a colmado. The kids wanted soda, the grown ups water. The owner sold us the former cheerfully, but refused to charge us for the latter. He felt funny, he said, charging money for water. We left his store with some soda cans, chips, a couple of free plastic water bottles, and a conversation topic for the rest of the trip.

The colmado owner’s discomfort with selling water came to mind as I read a recent headline in the Belfast Telegraph (April16th), about the mass suicide of 1500 farmers in the Indian state of Chattisgarh, driven to unbearable debt by insufficient or failed crops. The cycle that drove them to debt and thus their death involved falling water levels, at least partially due to large megaprojects such as dams, which affect the movement and circulation of water, the delicate ecosystems around water sources, and the locations and demographics of the human populations living near them.
The newspaper cites a spokesperson for the Organic Farming Association of India, stating that «farmers’ suicides are increasing due to a vicious circle created by money lenders. They lure farmers to take money but when the crops fail, they are left with no option other than death.» But 1500 dead farmers is a lot of dead people. The equivalent, says blogger Malika Chopra, of the passengers inside four jumbo jets. The sheer number of bodies means that this is not a phenomenon that can be dismissed as the fault of the farmers, or even the lenders. It is the kind of number that necessarily and urgently points to large-scale, structural factors.

Some of these factors may very well be related to lending practices, but not those of individuals. According to Vandana Shiva, a respected Indian scholar-activist and author of numerous books and articles, the benefits of the large dams built in post-colonial India are far outweighed by their ecological and social costs. Most of these dams, like other mega projects, are built with money from loans provided by major financial institutions such as the World Bank. While these loans may be requested to improve the economic health of developing countries, oftentimes lending institutions require a portion of the funds to be used for the kind of infrastructure development that may facilitate additional investments from multinational corporations.

Dams are used to redirect water to corporate owned, large agricultural land holdings. But small farmers also need water. In fact, all living things need water. Over 60% of our human bodies are water. As recently as March, however, water was denied status as a basic human right by the United Nations. Corporations profiting from water sales (especially bottled water) lobbied intensely for this to happen.

These corporations do not share the unease of the colmado owner who would rather give us the liquid in spite of having previously paid for it himself. A plastic water bottle in Puerto Rico costs over one dollar and nearing two in some fast food establishments – much more than the cost of the equivalent amount of gasoline. The processing of the plastic used for packaging the bottled water we purchase entails, in turn, the contamination and waste of a lot more water. And so our desire for the freshest water possible is part of a cycle that renders drinkable water more scarce and its drinker, more privileged. This sort of unsustainability characterizes the production process of most of the goods we consume today.

Incredibly, the environmental crisis precipitated by the production cycles that render water scarce in the first place can be used to sell bottled water. A popular brand in an elegant (and expensive) plastic bottle donates five cents of each bottle sold to humanitarian water programs that bring water to populations with no access to it. Their website is beautiful and makes the viewer thirsty for this particular, “ethical”, drink. The world-wide water crisis is a big part of their marketing and attributed to causes outside of human (and corporate) action such as geography and climate.

The vision that drove the quest for the declaration of water as a human right is one that sees water as outside the realm of the market, thus rendering it sacred, a shared resource of immeasurable value. In contrast, the dominant vision sees water as a commodity to be purchased, sold and priced according not to the logic of need but to the logic of marketing and the maximization of profit. The needs of those without purchasing power are relegated, at best, to the marginal realm of charity (as long as charity can boost sales.)

The dead farmers neither had purchasing power nor were they deemed charity cases. They only had the dignity of their labor and their responsibility towards their families. Ironically, the United Nations recognizes their basic human right to work – but failed to protect their access to the water that would have made their work (and their lives) possible.

[edited to add strip – it was just too perfect.]

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1500

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Río revuelto…

submakersLa familia Méndez, boricuas en Holyoke, Mass., se ha unido al ejército.  La madre a la Reserva, los hijos de 23 y 20 años al «Army».  ¿La razón? No consiguen empleo estable en la maltrecha economía norteamericana.  «In fact, the military has become an employer of last resort for the Méndez family, reflecting a national trend toward higher enlistment rates in the midst of a severe recession», explica el Puerto Rico Daily Sun del martes 10 de marzo.

Como consecuencia de la crisis económica, más y más ciudadanos optan por unirse al ejército para obtener un salario. Río revuelto, ganancia de reclutadores.  Este fenómeno no se limita a los Estados Unidos (y por extensión a Puerto Rico), sino que aparece en otras partes del mundo (pulse aquí para ver un ejemplo europeo, cortesía de Aníbal Y.).  La pregunta es:  Si los reclutas entran al ejército porque el desempleo rampante no les ofrece muchas opciones y los reclutadores ofrecen dinero rápido, ¿podemos verdaderamente decir que el ejército es «voluntario»?  ¿Acaso no es la necesidad económica una forma sutil de conscripción?  No es casualidad que los reclutadores visiten mucho las escuelas con altos niveles de pobreza, ni que los signos de $$$ y frases como «enlistment bonus» y «money for college» sean un rasgo tan predominante en los letreros que anuncian al ejército como opción de vida.

Ni tampoco es el reclutamiento de ciudadanos desempleados la única conexión curiosa entre el ejército como institución y la crisis económica actual.  Tomemos por ejemplo el caso de los submarinos enormes fabricados por compañías como General Dynamics, contratistas del ejército.  Los submarinos, cuyos precios rondan los dos millones y medio de dólares, crean docenas de empleos cada uno, y  ésta capacidad, probablemente, le añade atractivo en tiempos difíciles.

«While weapons of war generally are evaluated on their strategic strengths and weaknesses, defense contractors also aim to offer products that are recession-resistant. So it is not surprising that in a year of high unemployment and no-growth defense budgets, makers of the Virginia-class subs and other defense systems are playing up their ability to help restore some buoyancy to the sinking U.S. economy.»


En tiempos de bonanza, tal vez la producción de aparatos tan evidentemente diseñados para destruir, matar, y guerrear a gran escala le causaría algún prurito moral a los ciudadanos del país que los construye.  Pero cuando la economía está mala tendemos a mirar hacia otro lado. Antes de hacerlo, sin embargo, atendamos por un momento la desazón, el parpadeo: Hay algo fundamentalmente roto, moralmente turbio, en una situación político-económica en la cual  los resquicios que permiten la supervivencia económica de unos están predicados sobre la destrucción en otras partes.

Foto: General Dynamics, tomada de commondreams.org.

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