Fó, dice la presidenta de la Junta Reglamentadora de Comunicaciones, Sandra Torres, refiriéndose a la última canción de Calle 13.  Dice que no le gusta, porque es “completamente obscena y lasciva”.

Y recordé que hace unos días, en mi clase de introducción a la antropología cultural, hablaba con mis estudiantes de la importancia de no temerle a las palabras por lo feas, sino en todo caso, por sus significados y sus usos históricos.

Por supuesto que al leer la noticia de endi.com que cita a la asqueada señora, no me quedó mas remedio que escuchar, inmediatamente, la canción en su totalidad (convenientemente, endi incluye un enlace en la noticia.)  Digo, por aquello de que es “completamente obscena y lasciva”, me dio curiosidad ver como ese encantador, talentoso, malhablao rimero del país nuestro encadenaba cientos de malas palabras unas con otras. He escuchado muchas canciones suyas, y todas ellas, por más “sucio” que fuera su lenguaje, contenían una que otra palabra bastante normalita. Así que pensé, se botó el Residente. Ahora sí que sí. Se le fue la mano.

Escucho. Espero las palabras obscenas. Escucho algunas que podrían ofender a la Sra.Torres. Me imagino que frente al desafío de la portavoz de la censura, la mitad del país ha hecho lo mismo, y la canción retumba en miles de hogares, en todos ellos sonando, las palabras terribles, “alcalde”, “país”, “pensar”…

Wait.

Bueno, tal vez es que son las frases, las obscenas: Cosas como “mis letras groseras son más educadas que tu silencio”,”dejar de hablar no combina con gente violenta”, “abuso, por parte del estado”, “conformarse y dejar de existir es como ver a alguien ahogarse y dejarlo morir.”

What?

Ooooooh.  🙂

Hay una estrofa donde ofrece rehabilitar, en Cuba, a un alcalde tecato  indeterminado. ¿Será alguna de esas? ‘¿Tecato?’ ¿’Cuba’, tal vez?

Pero, ¿quién le dijo tecato primero a quién?

También dice huevos. Y jodido. Pero no creo que sean esas.

Tal vez son todas. El ejercicio mismo de encadenar palabras, groseras o no, para expresar una cosa distinta a la cosa simplona que prefieren los que hoy mandan. Los que presiden sobre este obsceno, obscenísimo orden (porque la obscenidad, con frecuencia, poco tiene que ver con el líbido o con la grosería del reguetón) decía que los que mandan lo hacen sobre un obsceno ritual de destrucción del pensar, del intelecto, del pensar y el intelecto concebidos como propiedad de los pueblos y no de los bolsillos…Que esos que presiden la destrucción del pensar, dicen esos, esos tipos y tipas de los que Serrat decía que “entre ellos y yo hay algo personal”,  que pensar sólo sirve si es propiedad privada o estrategia de mercadeo, ellos, dicen que la lucidez es mala, que es grosera, y que es lasciva….Y por eso no les gusta la canción de Calle 13. Por lúcida. Prefieren cosas como “vota o quédate callao”, o mejor aún, “sencillamente quédate callao.”

Aquí los dejo con el rimero lúcido, grosero, encantador.

entradas relacionadas:

la universidad, enmarcada

literalmente

libros del diablo

picada de ojos: la universidad, enmarcada.

El mensaje del gobernador, especialmente la sección sobre la UPR, fue indignante. Nefasto.  Y efectivo.

Y al decir “efectivo” no quiero decir ni que tiene razón ni que habla con verdad.  De hecho hay varios momentos que ejemplifican muy bien el uso resbaladizo, fragmentado, que suele dársele a la verdad en este tipo de mensaje político, independientemente de los bandos, los colores, o la ocasión histórica.  Como cuando habló del “porciento fijo” que representa el presupuesto de la Universidad pero olvidó aclarar que la base sobre la cual se calcula ese porciento fue alterada, como parte de los contenidos aprobados en la todopoderosa Ley 7.

Pero no vengo a hablar de las medias verdades sino de la efectividad del mensaje.  Por “efectivo” quiero decir que probablemente logra su cometido.  Cometido que, por cierto, no tiene nada que ver con convencerme a mí.  Ni a mí ni a los tantos otros que vivimos enamorados y enamoradas del concepto, del espacio, de la idea, de la metáfora, de la institución y del proyecto cultural que es la Universidad de Puerto Rico.  No.  De hecho, una de las cosas que hace efectiva esa sección del mensaje es justamente eso-que de entrada, el gobernador NO nos está hablando.  Ha decidido no hacerlo.  Nos “tira a pérdida”, no intenta convencernos, y convierte ese exilio (no somos parte del acto comunicador sino espectadores del mismo) en parte de la estrategia de comunicación.

Y esto no es una movida discursiva particularmente original, ni nueva. Es un clásico de los comunicadores políticos conservadores en Estados Unidos.  Lakoff y otros linguistas lo llaman “framing”, y se trata de una forma de comunicación política estudiada, probada, y en el desarrollo de la cual se ha invertido mucho dinero.

Es importante recordar que “framing” tiene el significado literal de enmarcar (lo que le hacemos a las fotos y los cuadros) pero también el más metafórico de  incriminar (lo que le hacemos a las personas cuando los hacemos quedar mal, o como falsamente culpables.)

El framing funciona así: Cada palabra está atada a un marco conceptual, del cual somos más o menos conscientes.  Un ejemplo que provee Lackoff es el de Arnold Schwarzenegger aceptando la gobernación, y diciendo “cuando el pueblo gana, la politiquería (politics as usual) pierde.” ¿Qué logra con eso? Logra enmarcarse a sí mismo, el ganador, como el resultado de la elección del pueblo y la encarnación de esa victoria, y a a la legislatura demócrata como “politics as usual” y pronta perdedora.  Todo esto por adelantado, anticipándose al debate.

Otro ejemplo que usa Lackoff: la frase “alivio contributivo” (“tax relief”).  Ésta enmarca no tanto al “alivio” como a las contribuciones – si hay “alivio” esto implica que las contribuciones son una “dolencia”, una “enfermedad” de la cual hay que aliviarse.  De manera similar, los conservadores en Estados Unidos se han apoderado de cosas como “los valores”, la “vida” , la “familia” y hasta de la “libertad”.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el mensaje de hoy y con la universidad? Veamos el discurso de Fortuño:

“Como hemos dicho en el pasado, estabilizar nuestras finanzas y reconstruir la economía de Puerto Rico es tarea compartida de TODO nuestro pueblo…Es por eso que nuestra gente no entiende por qué, si todos nos hemos tenido que ajustar los pantalones en los pasados años, la Universidad de Puerto Rico no pudo hacer lo mismo.”

De entrada, hay un framing – una dicotomía entre EL PUEBLO y SU UNIVERSIDAD- colocados de repente, gracias al lenguaje, en bandos opuestos.  No se trata de la UNIVERSIDAD DEL PUEBLO, sino de una universidad distante del pueblo, y de sus sacrificios. La UPR queda enmarcada desde el arranque como una entidad ajena, elitista, enajenada y engreída.

Y así se desarrolla el resto de ese capítulo del mensaje: De una parte, la universidad del estado, representada por seres que en la narrativa de Fortuño, se rehúsan a reconocer su privilegio y a “ajustarse los pantalones”. De otra parte, todo el resto del país. Como lo hace aquí,

“O sea, que la matrícula que pagan los estudiantes de la UPR cubre apenas el 3% del presupuesto de la Universidad…el resto lo pagamos NOSOTROS LOS CONTRIBUYENTES.  Por eso es que nuestro pueblo—que es un pueblo justo y noble, pero que también es un pueblo de ley y orden que cree en la democracia—se molesta cuando ve y escucha lo que todos hemos presenciado en la Universidad en los pasados días.”

cuando pone de una parte a los contribuyentes (a.k.a. “el pueblo”, y justo en abril, cuando todavía nos duele el bolsillo), a la ley, y al orden,  y de la otra parte a los estudiantes huelguistas (y por extensión a la no-ley, y al desorden.)  Y aprovecha la alianza linguística para lanzar la no-muy-velada amenaza:

“El respeto al principio de la autonomía universitaria nos obliga a ser prudentes y no intervenir hasta que nos lo requieran las autoridades universitarias. Pero a las autoridades universitarias les digo: estamos aquí, listos y dispuestos para brindarles la ayuda que ustedes estimen necesaria, cuando ustedes así lo determinen, para proteger los derechos de TODOS los estudiantes….etc etc.”

Aquí hay varios “marcos” adicionales, actores de carácter en el drama linguístico entre el “ellos” de los universitarios y el “nosotros” del pueblo trabajador y desempleado: desde afuera, las autoridades gubernamentales, la “ley y orden” que se ha declarado ausente, esperan la invitación de las autoridades universitarias, “enmarcadas” como inefectivas. Paternal, pero por supuesto en el rol de “padre severo” que tanto les gusta a los conservadores de este corte, le dice a la universidad lo que tiene que hacer-y espera. Espera para aplicar la “cero tolerancia”, la “mano dura”, la “ley y el orden”.

Tan flexible es el lenguaje y tan efectivo el “framing”, que algún ciudadano podría olvidar, de momento, lo absurdo de un escenario donde los “malos” son los estudiantes que han dicho CON LA UNIVERSIDAD NO SE METAN, y los “buenos” son el gobernador, la legislatura,la policía, la fuerza de choque, las universidades privadas, los estudiantes que no quierem paro, los que no saben si quieren paro o no, los ciudadanos que trabajan y pagan impuestos, los que no pagan impuestos porque ya no trabajan, porque los botaron,  la Ley 7 que los botó, la administración universitaria…

El desafío es claro.  Hay que recordarle al país que la UPR es el sistema universitario del país, del pueblo.  Que su costo real por crédito es mayor que el de las privadas no porque sea más “ineficiente” sino porque se trata de un proyecto cultural que va más allá de (y que enriquece) las aulas. Que sus tasas de graduación son las mejores del país.  Que produce la mayor parte del conocimiento científico y humanístico del país.  Que su destino y el de Puerto Rico están atados uno al otro con lazos  de fuerza, de antiguedad, y de una lógica racional y emocional que tal vez al gobe se le escape pero que no deja por ello de existir. Que la universidad nos permite imaginar y construir futuros. Que romper a la universidad es en cierto modo romper el espíritu colectivo, el ethos, la cosa, el no sé qué. ¿Que se equivocan (nos equivocamos) a veces los que la habitan? Pues claro que sí.  Pero la UNIVERSIDAD es mucho más que las partes que la componemos, y (¡tan distinta del mercado!, ¡y de la ley!) nos perdona.  Es otra cosa. Es nuestra.

Y esa cosa, esa cosa que es el país, nuestro gobernador y su bandera no la entienden.  Busquemos de nuevo el lenguaje, expliquémosla otra vez.  Algunos ya han empezado-para leerlos, pulse aquí, aquí, aquí y aquí. Yo me voy a dormir, y a buscar las palabras.

literalmente

“…El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestas a luchar contra el olvido: Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que herviría para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había de fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita….Pero el sistema exigía tanta vigilancia y tanta fortaleza moral, que muchos sucumbieron al hechizo de una realidad imaginaria, inventada por ellos mismos, que les resultaba menos práctica pero más reconfortante.

– G. García Márquez, Cien Años de Soledad

Cuando hace poco más de un año comencé a escribir en este blog, lo describí como un espacio para “mirar con incredulidad lo cotidiano, y buscar la humanidad en lo que nos parece ‘exótico’.” Todavía me parece que de eso se trata este ejercicio, más o menos semanal, de escribir, de parpadear.  Y mirar lo cotidiano de ese modo requiere asumir cierta distancia- no el distanciamiento frío que las recetas de laboratorio postulan (y que los científicos creativos no siempre siguen), sino la mirada curiosa y oji-abierta del marciano.

O del turista.  O del antropólogo turista.

Ese pasaje inolvidable, de los mejores en una novela que sin duda tiene que ser una de las mejores de la historia, fue lo primero que me vino a la mente cuando, entrando a Mérida en un taxi, me topé con el primero de muchos ejemplos de lo que de inmediato bautizamos como “la literalidad”:  Un letrero declaraba, inequívocamente, el nombre de un establecimiento como “FARMACIA SIMILAR”, y por si acaso no quedaba claro, remataba en el subtítulo que allí vendían “LO MISMO PERO MAS BARATO.”

En los días subsiguientes, entre una cosa y otra, anoté otros ejemplos de literalidad en la libretita que los marcianos, digo, los antropólogos, solemos (con una mezcla de verguenza y orgullo) cargar con nosotros a donde quiera que vamos.  Encontré nombres como los siguientes:

  • SERVI-FRESCO, en un servicarro donde venden refrescos…
  • TIPO-HOTEL, en un establecimiento parecido a un hotel pero sin lujos, y más barato…
  • PLAN MAS X MENOS, en un plan de teléfonos con más minutos por menos dinero…
  • VIDRIOS Y ALUMINIOS, en una tienda de…vidrios y aluminios….
  • CERVE-FRIO, donde venden cervezas, y están frías…
  • ACEROFERTAS, los mejores precios en acero de todo Mérida…
  • OAXACA MIEL, miel importada de Oaxaca…
  • AUTOPISTA MERIDA-CANCUN, nada de nombres de próceres vivos o muertos, que allí las autopistas se nombran con la fórmula punto A-punto B…
  • AUTO TUR – autobuses para tours.  En algún momento nos subimos en uno…
  • CAFI-ASPIRINA, la combinación ganadora para tratar el dolor de cabeza.  Cafeína y aspirina. Juntas…
  • BOVINOS, una churrasquería, o en buen puertorro, “steak-house”…

Y así por el estilo.  Una vez nos fijamos en los primeros dos o tres, estábamos rodeados de ejemplos de esa literalidad exquisita, encantadora, cotidiana y exótica a la vez.  Y nos encantaba. ¿Por qué? Tal vez porque nos resultaba un poco familiar, nos traían un saborcito de negocios de pueblo, un recuerdo infantil, de espacios que se llamaban “Mueblería Z” porque vendían muebles, “Farmacia X” si vendían fármacos, o “Ventanas Fulano” si vendían ventanas y el dueño se llamaba Fulano.  No “Rooms to Go”, que suena a servi carro de mesas y sillas, o “Walgreens”, que sugiere un laberinto de arbustos color esmeralda, o “Wendy’s” que lo que vende son hamburguesas y donde la dueña no se llama Wendy.  Tal vez, porque de tanto ver etiquetas que, en mi país, en lugar de designar la cosa apelan a un simbolismo complejo donde los niños aprenden a venerar y desear la cosa antes de saber de qué cosa se trata (¿qué significa la palabra PEPSI? ¿Cuántos grados de separación de significado hay entre la frase “TRES MOSQUETEROS” y un simple chocolate?  ¿Y quién demonios era MacDonald, y cómo y cuándo se le ocurrió la malhadada idea de freír papas?)

Tome, por ejemplo, el caso de la CafiAspirina.  Lo mismo que Excedrin. ¿No es acaso el primero claramente un nombre superior, más bonito, y más claro? Supongo que a las corporaciones les resulta más conveniente que el consumidor desarrolle lealtad hacia la marca, no necesariamente hacia el uso del producto original – así pueden vendernos más cosas, explotando la tendencia que tenemos a comprar lo que nos resulta familiar (aunque no lo necesitemos).  Así, Tylenol nos vende no solamente el analgésico original (que en mi Macondo podría llevar una etiqueta como “ASPIRINA LIGHT”), sino líquidos para la sinusitis, la monga-con-fiebre, la monga-sin-fiebre, la casi-monga, la-monga-de-día, la monga-de-noche…etcétera.

A veces, una puede atisbar la literalidad original en las etiquetas de hoy.  Así, la cosa se aclara cuando le explico a mis hijos que KFC se llamaba Kentucky Fried Chicken, cuando nos permitimos la especulación sabrosa, entre mordiscos, sobre los hábitos chocolateros de Athos, Porthos y Aramis, cuando descubrimos que la hija del fundador de Wendy’s se apodaba…Wenda (close enough).

Como en el Macondo que describió García Márquez, usamos la explicación, real, imaginada, ambas, para vacunarnos contra el olvido.  Quizás por eso es que a pesar de la presión constante para que nos volvamos cada vez más superficiales, todavía preservamos la inclinación por estudiar historia y todas esas otras artes (cine. literatura. poesía. etnografía. chisme. leyenda.)  que nos permitan, como a Pilar Ternera, articular el recuerdo, las conexiones, la explicación. La humanidad común. La vida.

Entradas relacionadas:

artefactos: el álbum

vente-conmigo

votar. comprar. pensar.

simulacro

CAPECO Y YO-carta a dos voces para el pueblo de Puerto Rico

GulfLogoLa carta que publica CAPECO en los diarios del país es una joya de las relaciones públicas.  En lugar de CAPECO, nos pone el familiar sellito de la GULF, como para que nos sintamos un poco cómplices de la cosa-después de todo, ¿quién no ha echado gasolina de esa marca alguna vez? Y en lugar de decirnos cosas, no dice nada – se lo deja todo al entrelíneas, al silencio, al white space. De modo que la transcribo pero añado mis comentarios, en itálica y entre corchetes. Veamos. Dice así la versión que salió el jueves en el Caribbean Business:

“Por décadas, Caribbean Petroleum Corporation ha sido una parte importante de Puerto Rico ofreciendo empleos dignos a familias puertorriqueñas y aportando al quehacer económico y social del país.  [Empleos, dicen, mágica palabra en el país del desempleo, en el momento en que tanta gente ha perdido el suyo, en el país que perfeccionó el arte de incentivar para emplear y donde “crear empleos” ha sido parte de las campañas, de todas, incluyendo la última, que redundó en veinte mil botados más…]

Lamentablemente, fuimos afectados [esto NOS ocurrió, nosotros no hicimos nadita para merecerlo, dice aquí]  por un incendio de incomparables proporciones [esto de incomparable es para que no nos pongamos a hacer comparaciones, para intentar que veamos el evento como una cosa excepcional, inexplicable, única, irrepetible…Para una lista de comparables, digo, de accidentes de este tipo en varias partes del mundo compilada para CNN, presione aquí] que ha detenido parte de nuestras operaciones.

Agradecemos la paciencia que ha demostrado tanto el pueblo, los clientes y los medios de comunicación al habernos permitido enfocarnos 100% en lo más importante: Proteger la seguridad de cientos de vidas y controlar el siniestro.  [Y yo aquí, ilusa ulisa de la cibernia, creyendo que los que protegían y controlaban eran los bomberos y resto del personal gubernamental asociado al manejo de emergencias, y ahora resulta que eran los de capeco, que estaban enfocados. Aunque más abajo le agradece a las agencias, alcaldías, y a “cientos de héroes.”]

…..

Como siempre confiamos en que Dios nos continúe ayudando a todos como empresa y como país para sobrepasar esta lamentable situación.  [Por si acaso no te agarraron, lector, con lo de los empleos, ahora intentan apelar a un cristianismo que las estadísticas les indican persiste en una proporción importante de la audiencia.  Irte en contra de CAPECO, desconfiar de la buena voluntad de la GULF, es desconfiar de Dios mismo, renunciar a esa fe compartida.   Y está generalizada, la cosa, porque entre los legisladores haciendo invocaciones antes de legislar locuras, Santini invocando a Papito Dios cada cinco segundos, Fortuño bendiciendo al pueblo antes de dejarlo sin empleo,  y ahora CAPECO diciéndome que anda de la mano de dios…¿Qué pasó con la cuestión esa de no tomar el nombre de Dios en vano? ]”

La carta cierra asegurándonos que “contamos con el esfuerzo”, con el “compromiso incansable” y con el “servicio de calidad” de CAPECO.  Y yo cierro el blog para dormir el sueño de los intranquilos.

el diluvio que llegó

monsoon2No sé en los pueblos de ustedes, pero acá en Mayagüez no ha parado de llover. Todos los días, a eso de las tres de la tarde.  Y no es una lluvia de esas, normalitas, tipo sandwich,  que empiezan y terminan con llovizna y dejan lo mejor para el medio, no: más bien, estamos hablando de un torrente que te cae encima sin avisar, a mitad de camino, y que te deja en shock, sin saber qué proteger: los libros, la cartera, el bulto, el pelo…no hay sombrilla que nos salve. El viento que acompaña el asunto se asegura de que el agüita llegue de diferentes direcciones y en abundancia.  Y encima (o más bien, abajo) están los charcos (o más bien, pantanos) que, con alguna ayuda de conductores, pies y ciclistas histéricos, completan el trabajo de la lluvia. Acaba uno como un pollito, indefenso, espelusao, preocupado por el estado de la propiedad portátil, un poco estupefacto, y con unas leves e incomprensibles ganas de tomar chocolate caliente allí mismo, en la acera, bajo el agua, y con sorbeto.

No es por abusar de la metáfora, pero qué más da, para eso son las metáforas: Ese monsoon se me antoja parecido a  este extraño día a día nuestro. De arriba y sin llovizna que avise te caen los despidos masivos y el desbarajuste de instituciones que alguna pátina de civilización nos daban (cosas como el Colegio de Abogados, el Instituto de Cultura, el Consejo de Educación Superior, el Noticiero del 6, la Universidad…).

De frente, en medio del pecho, los muertos en masacres grandes y pequeñas, 714 muertos durante ataques que llevan del narcotráfico el sello y que no pueden sino hacernos preguntar si haremos bien en celebrar la captura de los grandes narcos , o si esa captura tiene unas consecuencias que habría que calcular, y prevenir, antes de meternos a machos, o a monos, o a machos monos, y considerar, al menos por un momento, bajo la lluvia, si tal vez, tal vez, tal vez, tendría sentido legalizar la maldita porquería de una vez y trabajar el asunto como el problema médico que es…Y hablando de  esas cosas, cuidado con protestar muy duro, abra la boca para emitir un insulto soez, como hizo el Residente, y aunque usted sea un regetonero y se gane la vida encadenando y rimando palabras soeces lo llamarán tecato, le amargarán la vida y le cancelarán conciertos.  No, si esta lluvia no perdona a nadie. Y al Residente lo han tratado casi bien-al último que le dijo algo a Santini lo amenazaron con una “gasnatá”…

Y hablando de gasnatás, ahora tendremos unos cuantos policías ocupados protegiendo de gasnatás propias y ajenas a los ilustres ex gobernadores, a un comedido Pedro que solamente la necesita cuando venga de visita, a un risueño Cuchín que con su boca de comer y sonreír alega que se “hizo justicia”, y a un airado Romero, más indignado y gritón que nunca, que le reclama al pueblo de Puerto Rico que cumpla con su “compromiso…porque los compromisos no se cuestionan…la gente ahora no puede  estar cuestionando el compromiso que hizo conmigo…”. Esta es la lluvia fría que ataca por la espalda mientras uno, bípedo iluso carga bultos, trata de taparse con una sombrillita y sólo logra sacarle el ojo al bípedo de al lado.

Los charcos pantanosos en la abusada metáfora climatólogica (y déjeme abusar tranquila de la metáfora, que si el gobernador puede yo también, caramba) son…el engaño, el cinismo y el desdén.  El portal del trabajo.  Las apepés.  La promesa de hombre.  Todas ellas desdeñan la tragedia y el derrumbe.  Tranquilamente, aumentan la ya peligrosísima distancia entre el que tiene mucho y el que tiene poco, entre las opciones de la mayoría y las de la élite, y le añaden a la ya existente afrenta de la desigualdad el desagradable insulto del…insulto.  Porque muévase un poco, incómodo, e inmediatamente lo llaman crápula, garrapatita, tecato o terrorista, le dicen que se quede quieto, que such is life, y que lo peor ya ha pasado.

Que lo peor ya ha pasado.

Acaba uno como un pollito, indefenso, espelusao, preocupado por el estado de la propiedad portátil, un poco estupefacto, y con unas leves e incomprensibles ganas de tomar chocolate caliente allí mismo, en la acera, bajo el agua, y con sorbeto.

Edito para añadir entradas relacionadas a esa otra metáfora lamentable y relacionada: EL FUEGO Y EL HUMO, en la blogosfera del patio:

en sin mordazas

en ElColao

en antrópico

en país de los ciegos

los libros del diablo

cortijoEs un escándalo compuesto, un gestalt de partes escandalosas que juntas producen más que su mera suma…Me refiero a la noticia del Vocero donde el subsecretario de Educación anuncia (agárrense, que ahora sí que sí) que por instrucciones de su jefe estarán “sacando de circulación” cinco libros actualmente utilizados como parte del currículo de español de undécimo grado en las escuelas públicas del país, porque contienen “palabras soeces”.

Vayamos a las partes. De hecho, de “partes” se trata precisamente el problema principal de los libros en cuestión, que según nos indica el subsecretario, hacen referencia a los genitales masculinos y femeninos utilizando para ello “términos vulgares”.  Cuestionado sobre el valor literario de los libros, el co-piloto del departamento reconoce que “no los ha leído” pero que miró tres páginas y en efecto contienen “vocabulario burdo y soez.

A mí, pobre lectora atónita de viernes en la noche, me asusta el vocabulario burdo , pero no el de los ahora prohibidos autores de las cinco obras que el hombre cita, sino el de los comentarios que, bajo la noticia, expresan aprobación por la decisión secretarial.  Uno de ellos le sugiere que no le “heche” con hache la “curpa” con erre a la pasada administración, porque de seguro es culpa de los maestros; otro presagia un piquete liderado nada menos que por Julio Muriente y los “invasores” de Villas del Sol, a quienes conecta con los libros en un ejercicio de deducción de lógica desconocida y a quienes llama, de paso, “buscones” y “aprovechados”; más abajo, otro le advierte que se cuide de los líderes obreros, ya que son “el mismo escremento”, con ese, que los socialistas y sucios boricuas que se querían “colar” con “el librito”.

Eso sí que es lenguaje peligroso.  Disparatado en contenido y forma.  Creo que lo que más me escandaliza de la noticia no es tanto que se prohíban libros con alguna excusa de carácter moralista (después de todo, era bastante claro que ese tipo de cosa se avecinaba), sino más bien la superficialidad del razonamiento con que se justifica la purga en cuestión.   Nerón toca el violín – y Roma arde.  El país está profundamente JODIDO (creo que es la primera palabra soez que uso en este espacio, pero el amable lector sabrá disculparme, porque he sido provocada) económica, social, y moralmente, y esta gente se pone a mirar los libritos.

Esta acción, por lo llana, es el complemento perfecto para las soluciones propuestas para problemas como el de violencia doméstica (que los hombres en ciernes firmen un papelito), el del desempleo (que los botados visiten una página web o un kiosko para pulir su resumé y recibir capsulitas terapéuticas que les ayuden a alcanzar la felicidad), el de las comunidades pobres (no sea garrapata y resígnese a mirar a los ricos, que puede que hasta se divierta), la criminalidad (no beba, sobre todo si es joven), y la crisis moral (que recen, digo, que mediten sobre ocho de los diez mandamientos cristianos en las escuelas por las mañanas.)

El liderato del departamento de educación le hace un flaco servicio, con esa lógica liviana,  a este querido y maltrecho país, incluyendo tal vez especialmente a los ciudadanos que aprueban vigorosamente la prohibición con sus comentarios en el periódico y que evidentemente necesitan ponerse a leer algo, pronto.  Tal vez un diccionario.  O tal vez el Entierro de Cortijo, uno de esos libros que los muchachos y muchachas de grado once ahora no leerán.

la puerca entorchó el rabo

175194311_95da512e2b_oTras sus polémicas referencias a la categoría de familia que llamó “torcida”, Rivera Schatz aclara el record. Dice ahora que “la familia torcida es aquella que a veces abandona a sus abuelos, los abandona en hogares o en centros de envejecientes, que quiere negarle a un padre que vea a sus hijos, o un padre que no quiera pagar la pensión”.

Sin embargo, todo este asunto de “torcido” sale de la boca del senador como parte de sus declaraciones sobre los nuevos nombramientos de jueces al Tribunal Supremo. Aunque simule sorprenderse porque, según él, “los gays se dieron por aludidos, y ellos sabrán por qué”, la verdad es que todos los habitantes del país, tanto los homofóbicos como los que no lo son, hicieron la conexión. La segunda parte de su aseveración apela claramente a aquello del que le caiga el sayo…De nuevo (hablamos aquí del tema en una entrada anterior) aquí lo “torcido” es su manera de hablar. El ya famoso adjetivo describe muy bien la manera en que Rivera Schatz conversa sobre el asunto con la prensa. Su argumento se enrolla sobre sí mismo como la colita de un lechón.

Y es productiva, la metáfora que las noticias sobre el honorable senador nos sugiere, la del rabito encaracolado. Describe bien, por ejemplo, su trayectoria política, de pesquerista arrepentido a rosellista enfurecido y ahora fortuñista cauteloso. Se parece a la larga media luna donde se sienta con numerosos y enérgicos colegas a legislar sus iniciativas. Refleja incluso el texto mismo de muchas de las medidas resultantes, retorcidas en contenido, lógica y lenguaje.

Lo que no describe es el derecho de dos seres humanos a ver legalizada su unión. Eso es un derecho. No un “torcido”.